En 1992, Clinton, quien enfrentaba a George Bush padre por la presidencia de los EE.UU., señaló con claridad el principal problema que angustiaba a sus compatriotas, la economía. Como Bush padre, quien ejercía la presidencia, se hacía el loco y cacareaba todo el tiempo sobre sus logros en política exterior, Clinton decidió tomar el toro por los cuernos y lanzar la frase,

Hoy en Bogotá tenemos una situación catastrófica en materia de movilidad. Los trancones tienen a los bogotanos más allá de un ataque de nervios. El retraso en las troncales de la 10 y la 26, el desbordamiento de la capacidad de transmilenio en troncales como la Caracas y la 80, la desastrosa planeación de las obras por parte de la administración, todos estos son factores que agravan un problema que viene de años, pero que se le salió completamente de las manos al alcalde. Pero el colmo de los colmos es la decisión de empezar este 27 de diciembre la construcción de una nueva troncal de transmilenio por la carrera 7. Y aquí si toca decir con toda claridad y énfasis: es la movilidad, estúpido.

Tengamos presente que hay zonas de Bogotá donde la movilidad está completamente infartada. Pensemos por ejemplo en la zona central de la ciudad, afectada por las obras en la 26,  la 10, la cra. 3, el eje ambiental. Imaginémonos lo que serán para esa área de la capital las obras en la 7. Y a eso hay que añadir que el ramal de transmilenio que llega al centro histórico por el eje de la avenida Jiménez, está cerrado hasta el año entrante. Y este es solo uno de los casos que pueden mencionarse. Quienes padecen el tráfico de Bogotá podrán presentar otros ejemplos al respecto.

A la gravedad de lo anterior hay que añadir A las obras de la troncal de la 7 se les dará inicio   Una completa locura que uno no sabe si es resultado de improvisación, ineptitud, desespero por mostrar resultados a última hora o una mezcla de todo lo anterior. ¿Qué busca la administración con el inicio de obras sin ton ni son? ¿Por qué el alcalde y sus colaboradores no han sido capaces de diseñar un razonable cronograma de obras? ¿Cuál es el afán de otorgar contratos a diestra y siniestra?

Es claro que los problemas de movilidad no los creó el alcalde Moreno. Bogotá lleva años con la errónea doctrina de que no debemos construir nuevas vías para no aumentar el número de carros. Eso resulto falso y hoy tenemos el peor de los mundos, hay cada vez más carros y las vías son insuficientes. La mala calidad del transporte público y el sobrecupo de transmilenio en las troncales más concurridas vienen de antes. Pero en ninguno de estos problemas el gobierno de Moreno ha propiciado avances reales. Y más bien nos lleva cual sonámbulo hacia una pavorosa crisis. Por eso hay que reiterar ante la pesadilla de tránsito que todavía nos espera: es la movilidad, estúpido.