Por medio de la presente comunicación La píldora del día después desear rectificar públicamente lo afirmado en el artículo “La mano amiga de los Nule”, el pasado martes 2 de febrero de 2010. Nos preguntábamos en el mencionado artículo por qué habría el periodista de El Espectador Norbey Quevedo publicado un artículo sobre las dificultades por las que atraviesan los Nule en momentos en que la opinión pública escrutaba intensamente a este grupo empresarial y denunciaba sus varios incumplimientos a contratos públicos.

De manera apresurada, concluimos que Quevedo era cercano a los Nule, desconociendo, como bien nos lo hicieron saber sus lectores posteriormente, las muchas veces que el periodista denunció las irregularidades de este grupo empresarial. Recurriendo a afirmaciones infundadas y que fueron resultado de conclusiones apresuradas, nos referimos a Norbey en aquél artículo de maneras que ponen en duda su ética periodística y su buen nombre.

Por eso, queremos manifestar nuestras disculpas a los lectores, a La Silla Vacía y al mencionado periodista por haberlo descalificado de esa manera. Señalamos que la publicación de dicho contenido no fue producto de sentimientos personales contra el periodista, sino que apeló, equivocadamente, a la interpretación que varios lectores le dieron a su reportaje, publicado el pasado 24 de enero en El Espectador.

Por otra parte como algunos de nuestros lectores saben, somos un grupo de jóvenes que trabajamos en conjunto los posts que aparecen semanalmente en el blogueo y con la intención de que las entradas representaran al grupo en su totalidad y no sólo al autor veníamos firmando a nombre del grupo. A partir de este incidente cada uno de nuestros posts irá firmando por su autor. A los lectores, que votaron por nosotros como el blog de los usuarios, les aseguramos que esta experiencia no ha sido tomada en vano y que por el contrario nos sirve para garantizarles rigurosidad y responsabilidad en nuestras futuras publicaciones.

A Norbey Quevedo le ofrecemos nuestras disculpas y le reiteramos nuestro respeto por su trayectoria y labor periodística. Adjuntamos a continuación la comunicación que nos hizo llegar.

Respetada Directora:

Sin autor que asuma la responsabilidad de lo escrito, pero escudándose en lo que supuestamente “describió un lector”, el pasado martes 2 de febrero de 2010, en la página que usted dirige, bajo el título “La Mano Amiga de los Nule” apareció un comentario en el que me atribuyen una conducta complaciente con los empresarios Guido, Manuel y Miguel Nule, que está muy lejos del comportamiento profesional que he tenido durante veinte años de ejercicio como periodista.

El escritor anónimo, señala que el 24 de enero en las páginas de El Espectador metí la mano en la controvertida gestión empresarial del denominado Grupo Nule para hacerles “una defensa enmascarada”. Y agrega el escrito comentado que casi invité a “organizar un Teletón por estos tres jóvenes emprendedores”. Como puede leerse, no fue propiamente un artículo informativo sino un escrito de opinión donde su autor se dio licencia para deducir que yo estaba trabajando para los Nule.

Como quiera que nada de lo afirmado corresponde a la verdad, pero lo escrito si afecta mi buen nombre y honra que he sabido ganarme honestamente, solicito respetuosamente la rectificación pública de lo dicho, en el mismo espacio en que fui descalificado. Como respaldo a mi petición quiero recordarle al anónimo autor que yo fui uno de los primeros periodistas que puso en tela de juicio las actuaciones del Grupo Nule con cinco informes publicados a la fecha y que si no fue de su agrado el escrito La Mala Hora de los Nule, tampoco le da licencia para señalarme de periodista complaciente.

Cordialmente

Norbey Quevedo H.