No salgo aún de mi sorpresa por toda es baraúnda generada a partir del sospechoso apoyo que Uribe ha ofrecido a los Verdes, a propósito de la alcaldía de Bogotá.  Sorpresa por cuanto creía que esa tremenda movilización de meses atrás en contra de la corrupción del gobierno de Uribe, y que abanderaron los Verdes, y en la que caímos no pocos, se hubiera vendido por unos cuantos miles de votos que les pueda significar el apoyo de la cabeza del partido de la U: Álvaro Uribe.  

Pero ¿Qué es lo que quieren los Verdes de Uribe, a quien, dicho sea de paso, no se le puede tildar todavía como corrupto pues su juez natural aún no concluye (o inicia, que es lo mismo) sus investigaciones? Será, pues, aprender de su capacidad como gobernante. Pero ¿cuál, si todo lo que emprendió ha fallado? La agricultura, la salud, las carreteras, los falsos positivos, la seguridad y el respeto a la vida…

Se me dirá que fueron sus subalternos los que fallaron. Entonces Uribe tampoco sirvió para escoger a su gente. 

Ya se ha dicho. A los Verdes sólo les interesan sus votos. Se vendieron por un plato de lentejas. 

Pero, la pregunta que sí hay que hacerse es: ¿Qué querrá Uribe de los Verdes? Demolernos a tal punto que hoy, tan sólo unos días después de que aquellos denunciaran a diestra y siniestra sus prácticas clientelistas para afincarse en el poder, ellos mismos, ahora, se han arrodillado ante él. Y todos estaremos convencidos de que aquellos han perdonado a Uribe, y que han lavado sus culpas. Y que no había tal: que no era corrupto ni nada. Que ahora es su jefe natural.

(Y claro, seguir al frente de los destinos de la ciudad. O acaso no fueron los de la U los que estuvieron al frente del Concejo de Bogotá en esta nefasta administración que ya expira?)

Adenda. Aquí, al igual que en el Polo, en donde un pequeñito número de decentes se opuso a la clientela, contubernio y manguala de la Anapo y de la U, también existen personas que sacan la cara por el partido. Y por la sociedad: Carlos Vicente de Roux, Antanas, Angela María Robledo…