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Marelen Castillo, excandidata vicepresidencial de Rodolfo Hernández, nació el 30 de agosto de 1968 en Cali. Es una docente, muy católica y entregada a su familia. Su nombre se puso a sonar en el país a principios de marzo, cuando aceptó convertirse en vicepresidente si el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, es elegido. 

 

Castillo es la mayor de cinco hermanas y se crió en el barrio La Base, de clase media, al norte de Cali. Es hija de una modista de Buenaventura y un vallecaucano pensionado como funcionario público. 

Se graduó del Colegio Nuestra Señora del Pilar de Cali. Mientras estudiaba su primera carrera profesional, licenciatura en biología y química en la Universidad Santiago de Cali, comenzó a dictar clases en su antiguo colegio. Terminó su pregrado en 1992 y durante once años fue profesora en el Colegio Mayor Santiago de Cali.

Al mismo tiempo, estudió ingeniería industrial en la Universidad Autónoma de Occidente y se graduó en 2001. Desde ese año y hasta 2007 trabajó en la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, como docente y también como decana de ingenierías, de ciencias empresariales, vicerrectora académica y rectora encargada. Castillo llegó a esta universidad cuando se encontraba en crisis financiera y académica y logró que les aprobaran el registro calificado a ocho programas. 

En 2007 terminó su maestría en administración a distancia en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y un año después, se mudó a Bogotá. Llegó a la capital tras vincularse con la Corporación Universitaria Minuto de Dios, Uniminuto, institución católica fundada por el padre Rafael García-Herreros en los años noventa. 

Su primer cargo fue como vicerrectora general académica. Desde allí, diseñó planes de acción para fortalecer la educación virtual, área en la que también tiene experiencia como investigadora. 

Su trabajo como investigadora, además de la educación virtual y a distancia, también se ha orientado al diseño de programas académicos y modelos educativos en esa modalidad. También ha sido par académica y consultora del Ministerio de Educación y es invitada recurrente en eventos académicos sobre diseño curricular y lineamientos de calidad. 

En 2011 asumió la rectoría de Uniminuto Virtual y a Distancia. En ese cargo diseñó y puso en marcha convenios con universidades del exterior y logró la certificación de 35 programas virtuales y a distancia. 

 

Cinco años después, volvió a la Vicerrectoría Académica de la Universidad y en 2017 terminó un doctorado en educación de Nova Southeastern University, en Florida, Estados Unidos. 

Castillo es conocida en Uniminuto por la gestión de convenios con otras instituciones y en las dos universidades del exterior en las que estudió se vinculó posteriormente como docente de cátedra a distancia.  

Desde febrero de 2021 pasó a ser directora de Iniciativas Estratégicas de la Uniminuto, cargo que desempeñaba cuando fue invitada por Rodolfo Hernández para ser su fórmula vicepresidencial. Su hoja de vida llegó a la campaña del exalcalde de Bucaramanga por recomendación del exrector de la Uniminuto Alonso Ortíz Serrano, primo de un amigo personal del candidato y amigo de Castillo. Su vinculación se dió tras la fallida fórmula con la periodista Paola Ochoa y de intentar infructuosamente con al menos siete personas más, entre empresarios, periodistas y exfuncionarios.  

 

Castillo, sin mayor figuración, pasó a la segunda vuelta con Hernández, para enfrentar a Gustavo Petro y Francia Márquez. Perdieron en segunda vuelta, sacando más de diez millones de votos, cinco millones más que en primera vuelta.

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Alicia Eugenia Silva Nigrinis es una economista bumanguesa nacida el 21 de abril de 1953. Viene de una familia de políticos conservadores de Santander. Fue escogida como fórmula vicepresidencial del candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, en el año 2022.  Es psicóloga de la Universidad de Boston con maestría en Economía de la Universidad de Stanford.  Empezó un doctorado en Desarrollo Económico y Sociológico Rural de la Universidad de Wisconsin en 1986, pero no lo terminó.

Aunque apoya candidatos del uribismo desde 2018, cuando apoyó la candidatura de Iván Duque, su paso por lo público ha sido de la mano del exalcalde de Bogotá y exsenador Antanas Mockus. 

Silva no se considera una uribista y cree que las ideas que tuvo con Mockus siguen intactas en su interior.

Silva conoció a Antanas Mockus hacia el año 1979 en un seminario del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep). Pues ella fue investigadora de Fedesarrollo y del Cinep entre 1974 y 1986. Incluso llegó a ser la Secretaria General de Fedesarrollo entre el 86 y el 87. 

En 1987 se metió a gestionar proyectos culturales, pues fue nombrada directora ejecutiva del Fondo de Promoción de la Cultura hasta 1994. Concretamente a trabajar por el Museo Arqueológico de Colombia. Paralelamente, entre 1992 y 1995, fue la directora ejecutiva de Colfuturo, el fondo que financia posgrados de colombianos en el exterior. 

Silva llegó a la Secretaria de Gobierno de Mockus, con quien ya había cultivado una amistad, en su primera alcaldía entre 1995 y 1997. En ese tiempo fue clave porque manejó las relaciones con el Concejo y los temas de seguridad de la ciudad. 

Según una nota de El Tiempo de 1995:  “Sus subalternos no se atreven a afirmar que es malgeniada, dicen que es seria, pero lo cierto es que a veces se sale de casillas. Tan directa es que no tiene problema en replicarle a un periodista por una pregunta mal formulada o de entrada hablarles claro a los concejales, sin los rituales que se manejan en la Corporación.”

Cuando salió de la Alcaldía de Mockus regresó a la dirección del Museo Arqueológico y luego empató ese trabajo como jefa de debate de la segunda campaña a la Alcaldía de Antanas Mockus. Cuando ganó, la nombró secretaria privada. 

Silva se caracterizó durante los dos gobiernos de Mockus por ser el poder detrás del poder. 

Cuenta una fuente que conoce a Silva, pero pidió no ser citada para hablar de ella, que recuerda que en el primer Gobierno de Mockus, el exalcalde llegó con la convicción de no transar puestos con el Concejo de Bogotá y la que lideró la interlocución con los concejales fue Silva y la que empujaba proyectos enfocados en la cultura ciudadana de Mockus. 

María Consuelo Araujo, que fue directora del IDRD de Mockus en su segunda administración la recuerda como “la traductora simultánea” del Alcalde, pues fue la que traducía sus ideas. Asimismo la recuerda como la bisagra con los funcionarios.

En 2003, cuando se acabó la Alcaldía de Mockus, regresó a dirigir el Museo Arqueológico hasta el día de hoy, mientras también se metía por los lados en temas políticos.

Araujo también recuerda a Silva como "una mujer frentera, que habla claro y que conoce muy bien el Estado”.

En 2006 hizo parte de la conformación del Movimiento Visionarios de Antanas Mockus, pero desde entonces empezó a alejarse de ese movimiento político, pues empezó a estar en desacuerdo con la gente que rodeaba a Mockus.

Uno de los quiebres fue la tensa relación que tuvo Silva con Adriana Córdoba, esposa de Mockus. Incluso Silva habló mal de ella en público en 2012, cuando Córdoba era Veedora de Bogotá y se quejó por falta de recursos de la entidad. “Aunque siempre fueron cordiales nunca se llevaron bien”, recuerda esa fuente mockusiana. 

Según le dijo Silva a La Silla ella nunca peleó con Córdoba, incluso considera que su trabajo fue protegerla del mundo político en el que estaba su esposo.

En 2010, cuando Mockus fue candidato Presidencial, ya no contó del todo con el apoyo de Silva quien terminó en las filas de Sergio Fajardo, que de todas formas terminó siendo la fórmula vicepresidencial de Mockus. Silva no hizo parte de la organización de la famosa Ola Verde, según tres líderes de ese movimiento.  

Cuando Mockus perdió siguió en temas culturales y entre 2010 y 2011 entró a ser analista de RCN Radio gracias a que Pacho Santos la llevó allá. Poco a poco se convirtió en la voz de una analista política aguda.

Votó No en el Plebiscito porque consideró que el Acuerdo de Paz con las Farc les regalaba demasiado a quienes habían delinquido.

En una columna de 2018, en la que anunció su voto por Iván Duque y por Marta Lucía Ramírez criticó con fuerza que Mockus haya encabezado la lista de los verdes porque: “con los votos de Antanas se eligieron congresistas muy cuestionados, y que al revolverlos con otros más mediáticos, los medios de comunicación se encargaron de absorberlos de cualquier escándalo de corrupción previa”. 

Esa carta la escribió luego de decirle a Sergio Fajardo que no podía ayudarle más, pues ayudaría a Iván Duque a ser presidente. Según Silva cuando ganó Duque le pidió que no le ofreciera ningún cargo porque ella lo iba a rechazar. Sin embargo, durante los talleres Construyendo País, Silva estuvo presente en varios de ellos pendiente de cómo estaba funcionado el Gobierno Duque y sus ministros, para luego hacerle comentarios.

Tras la pandemia, no volvió a esos espacios con el Gobierno.

En 2019 apoyó la fallida candidatura de Miguel Uribe Turbay a la Alcaldía de Bogotá.

Recientemente Silva ha sido invitada en repetidas ocasiones al programa La Hora de la Verdad del exministro Fernando Londoño, espacio donde desde sus inicios hace análisis electorales. Por esa cercanía con Londoño fue que empezó a sonar entre el uribismo y la razón por la que conoció a Óscar Iván Zuluaga en 2021.

En 2022, Zuluaga la anunció como su fórmula vicepresidencial a la Presidencia, en un momento político en el que Zuluaga no despega en las encuestas y no tiene todo el apoyo de su partido. 

Según Silva la decisión fue tomada porque consideró que Zuluaga es la persona más preparada para ser presidente y porque considera que Petro es una amenaza a la democracia y a las instituciones. "Aportaré el tiempo que sea necesario, pueden ser ocho días o cuatro año".

 

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Es constitucionalista de la Universidad de Los Andes, es profesora allí desde 1997. Tiene una maestría en Harvard y un doctorado en la Universidad de York (Canadá) con una tesis sobre la implementación de sentencias constitucionales.

En 2007 creó en Los Andes el Programa de Acción por la Igualdad y la Inclusión Social, Paiis, una clínica de derecho público enfocada en temas de desigualdad e inclusión. Por ejemplo, allí lideró la campaña para que Colombia ratificara la Convención de la ONU de derechos de personas con discapacidad.

Además de ser profesora, tiene trayectoria en la Corte Constitucional pues fue practicante (auxiliar ad-honorem) cuando estudiaba su pregrado, luego abogada del despacho de Carlos Gaviria entre 1996 y 2000, regresó entre 2008 y 2009 al despacho de Manuel José Cepeda y llegó a ser magistrada auxiliar, y en el segundo semestre de 2010 coordinó la sala especial de seguimiento a la tutela sobre desplazados (T-025).

También ha asesorado a varias instituciones internacionales como la Organización Internacional para las Migraciones, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, en general sobre temas de justicia constitucional.

En general Ángel ha defendido un derecho constitucional que más que resolver conflictos, promueva debates que incluyan a los ciudadanos, y en el que el juez constitucional impulsa avances en los derechos sociales, como lo que busca Paiis.

Con esa hoja de vida, Juan Manuel Santos la ternó a la Corte Constitucional en 2017.

La misma Ángel le explicó esa postura al Senado en 2017, cuando Santos la ternó: “Para mí un buen juez constitucional es aquel que parte del texto de la Constitución, que tiene en el centro el compromiso decidido con el avance de los principios, valores y derechos que ella encarna”.

En esa elección arrancó cuesta arriba, porque había una favorita clara: la entonces secretaria jurídica de Palacio, Cristina Pardo. Y no solo por la cercanía con Santos sino porque Pardo tiene posiciones conservadoras en materias morales y la terna era para reemplazar al conservador Jorge Pretelt.

Efectivamente, las mayorías santistas sumadas a la entonces oposición de derecha eligieron a Pardo. Isabel Cristina Jaramillo sumó 3 votos y Ángel logró 30.

Tres años después, en 2020 el Consejo de Estado la ternó. Aunque Ángel acababa de ser parte del equipo de empalme de Duque en temas de justicia, el Senado actual prefirió a Jorge Enrique Ibáñez, de perfil más conservador (la terna de nuevo era para reemplazar a u magistrado conservador, Luis Guillermo Guerrero).

Pero Ángel sacó 38 de los 102 votos y se dio a conocer entre los senadores que seguían en sus cargos en diciembre de 2021 cuando el Senado la eligió magistrada.

Ese año la ternó de nuevo por el Consejo de Estado con Héctor Riveros y Luis Manuel Lasso, que llegaban por primera vez a esa instancia.

El 14 de diciembre, en una sesión atípica porque los senadores estaban muy concentrados en  las listas al Congreso para las elecciones de marzo de 2022 (las habían presentado el lunes 13, pero tenían hasta el 20 para hacer ajustes y la política estaba hirviendo), hablaron los tres candidatos.

Apenas terminaron, los senadores votaron. Ángel ganó con 55 votos contra 22 de Riveros y 16 de Lasso.

Con su llegada a la Corte en febrero, cuando culmine el período de Alberto Rojas Ríos, será la quinta mujer entre nueve magistrados, algo sin precedentes.

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