Alicia Eugenia Silva Nigrinis

Alicia Eugenia Silva Nigrinis

Candidata vicepresidencial

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Alicia Eugenia Silva Nigrinis es una economista bumanguesa nacida el 21 de abril de 1953. Viene de una familia de políticos conservadores de Santander. Fue escogida como fórmula vicepresidencial del candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, en el año 2022.  Es psicóloga de la Universidad de Boston con maestría en Economía de la Universidad de Stanford.  Empezó un doctorado en Desarrollo Económico y Sociológico Rural de la Universidad de Wisconsin en 1986, pero no lo terminó.

Aunque apoya candidatos del uribismo desde 2018, cuando apoyó la candidatura de Iván Duque, su paso por lo público ha sido de la mano del exalcalde de Bogotá y exsenador Antanas Mockus. 

Silva no se considera una uribista y cree que las ideas que tuvo con Mockus siguen intactas en su interior.

Silva conoció a Antanas Mockus hacia el año 1979 en un seminario del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep). Pues ella fue investigadora de Fedesarrollo y del Cinep entre 1974 y 1986. Incluso llegó a ser la Secretaria General de Fedesarrollo entre el 86 y el 87. 

En 1987 se metió a gestionar proyectos culturales, pues fue nombrada directora ejecutiva del Fondo de Promoción de la Cultura hasta 1994. Concretamente a trabajar por el Museo Arqueológico de Colombia. Paralelamente, entre 1992 y 1995, fue la directora ejecutiva de Colfuturo, el fondo que financia posgrados de colombianos en el exterior. 

Silva llegó a la Secretaria de Gobierno de Mockus, con quien ya había cultivado una amistad, en su primera alcaldía entre 1995 y 1997. En ese tiempo fue clave porque manejó las relaciones con el Concejo y los temas de seguridad de la ciudad. 

Según una nota de El Tiempo de 1995:  “Sus subalternos no se atreven a afirmar que es malgeniada, dicen que es seria, pero lo cierto es que a veces se sale de casillas. Tan directa es que no tiene problema en replicarle a un periodista por una pregunta mal formulada o de entrada hablarles claro a los concejales, sin los rituales que se manejan en la Corporación.”

Cuando salió de la Alcaldía de Mockus regresó a la dirección del Museo Arqueológico y luego empató ese trabajo como jefa de debate de la segunda campaña a la Alcaldía de Antanas Mockus. Cuando ganó, la nombró secretaria privada. 

Silva se caracterizó durante los dos gobiernos de Mockus por ser el poder detrás del poder. 

Cuenta una fuente que conoce a Silva, pero pidió no ser citada para hablar de ella, que recuerda que en el primer Gobierno de Mockus, el exalcalde llegó con la convicción de no transar puestos con el Concejo de Bogotá y la que lideró la interlocución con los concejales fue Silva y la que empujaba proyectos enfocados en la cultura ciudadana de Mockus. 

María Consuelo Araujo, que fue directora del IDRD de Mockus en su segunda administración la recuerda como “la traductora simultánea” del Alcalde, pues fue la que traducía sus ideas. Asimismo la recuerda como la bisagra con los funcionarios.

En 2003, cuando se acabó la Alcaldía de Mockus, regresó a dirigir el Museo Arqueológico hasta el día de hoy, mientras también se metía por los lados en temas políticos.

Araujo también recuerda a Silva como "una mujer frentera, que habla claro y que conoce muy bien el Estado”.

En 2006 hizo parte de la conformación del Movimiento Visionarios de Antanas Mockus, pero desde entonces empezó a alejarse de ese movimiento político, pues empezó a estar en desacuerdo con la gente que rodeaba a Mockus.

Uno de los quiebres fue la tensa relación que tuvo Silva con Adriana Córdoba, esposa de Mockus. Incluso Silva habló mal de ella en público en 2012, cuando Córdoba era Veedora de Bogotá y se quejó por falta de recursos de la entidad. “Aunque siempre fueron cordiales nunca se llevaron bien”, recuerda esa fuente mockusiana. 

Según le dijo Silva a La Silla ella nunca peleó con Córdoba, incluso considera que su trabajo fue protegerla del mundo político en el que estaba su esposo.

En 2010, cuando Mockus fue candidato Presidencial, ya no contó del todo con el apoyo de Silva quien terminó en las filas de Sergio Fajardo, que de todas formas terminó siendo la fórmula vicepresidencial de Mockus. Silva no hizo parte de la organización de la famosa Ola Verde, según tres líderes de ese movimiento.  

Cuando Mockus perdió siguió en temas culturales y entre 2010 y 2011 entró a ser analista de RCN Radio gracias a que Pacho Santos la llevó allá. Poco a poco se convirtió en la voz de una analista política aguda.

Votó No en el Plebiscito porque consideró que el Acuerdo de Paz con las Farc les regalaba demasiado a quienes habían delinquido.

En una columna de 2018, en la que anunció su voto por Iván Duque y por Marta Lucía Ramírez criticó con fuerza que Mockus haya encabezado la lista de los verdes porque: “con los votos de Antanas se eligieron congresistas muy cuestionados, y que al revolverlos con otros más mediáticos, los medios de comunicación se encargaron de absorberlos de cualquier escándalo de corrupción previa”. 

Esa carta la escribió luego de decirle a Sergio Fajardo que no podía ayudarle más, pues ayudaría a Iván Duque a ser presidente. Según Silva cuando ganó Duque le pidió que no le ofreciera ningún cargo porque ella lo iba a rechazar. Sin embargo, durante los talleres Construyendo País, Silva estuvo presente en varios de ellos pendiente de cómo estaba funcionado el Gobierno Duque y sus ministros, para luego hacerle comentarios.

Tras la pandemia, no volvió a esos espacios con el Gobierno.

En 2019 apoyó la fallida candidatura de Miguel Uribe Turbay a la Alcaldía de Bogotá.

Recientemente Silva ha sido invitada en repetidas ocasiones al programa La Hora de la Verdad del exministro Fernando Londoño, espacio donde desde sus inicios hace análisis electorales. Por esa cercanía con Londoño fue que empezó a sonar entre el uribismo y la razón por la que conoció a Óscar Iván Zuluaga en 2021.

En 2022, Zuluaga la anunció como su fórmula vicepresidencial a la Presidencia, en un momento político en el que Zuluaga no despega en las encuestas y no tiene todo el apoyo de su partido. 

Según Silva la decisión fue tomada porque consideró que Zuluaga es la persona más preparada para ser presidente y porque considera que Petro es una amenaza a la democracia y a las instituciones. "Aportaré el tiempo que sea necesario, pueden ser ocho días o cuatro año".

 

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