Diego Fernando Murillo Bejarano

Diego Fernando Murillo Bejarano

Narcotraficante y jefe paramilitar

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Diego Fernando Murillo Bejarano es un jefe narcotraficante y paramilitar que en 2009 fue condenado en Estados Unidos a 31 años de prisión. Nació en Tuluá, Valle, en 1963, y desde joven estuvo involucrado en grupos al margen de la ley hasta que llegó a convertirse en uno de los mayores cabecillas paramilitares.

Integró el Ejército Popular de Liberación (EPL), la guerrilla maoista que, en su gran mayoría, se desmovilizó entre 1990 y 1991. En Urabá, el EPL y luego sus desmovilziados terminaron enfrentándose a las FARC. Muchos de sus miembros se cambiaron de bando al grupo paramilitar de Fidel Castaño y Murillo huyó a Itagüí para trabajar al servicio de los hermanos Galeano y Moncada, socios de Pablo Escobar.

La lucha interna por la jefatura del cartel de Medellín escaló, y a principios de los 90 Escobar asesinó a los Galeano en la cárcel La Catedral. Esta traición fue decisiva para que en 1992 Murillo se aliara con los hermanos Fidel y Vicente Castaño y con Carlos Mauricio García alias ‘Rodrigo Doblecero’ en la creación del grupo Perseguidos por Pablo Escobar (Pepes), cuyo objetivo primordial era asesinar al capo.

Murillo también se alió con los hermanos Rodríguez Orejuela, jefes del Cartel de Cali, quienes también le estaban haciendo la guerra a Escobar. Y según declaró Vicente Castaño antes de ser asesinado, los acercamientos iniciados por Murillo habrían logrado que el cartel de Cali financiara a Los Pepes. Escobar fue finalmente dado de baja en 1993, y ‘Don Berna’ se apropió de la Oficina de Envigado, cuya función principal era cobrar las deudas de los narcos en Antioquia. Don Berna junto con los Castaño se convirtió en la nueva cabeza del negocio del narcotráfico en Antioquia.

Con la supuesta neutralización del cartel de Medellín, el Gobierno se enfocó en aniquilar los de Cali y el Norte del Valle. ‘Don Berna’ aprovechó esta situación y se comenzó a expandir a nivel departamental y luego nacional.

La alianza con el cartel de Cali no duró mucho, y en 1996, los Rodríguez Orejuela responsabilizaron a ‘Don Berna’ de asesinar a su socio José Santa Cruz Londoño. Esto obligó al capo a refugiarse en Urabá bajo la protección de Carlos Castaño.

De la alianza con los Castaño surgió La Terraza, la cual llegó a ser la banda narcotraficante más poderosa de Medellín. Entre sus crímenes más sonados estuvieron el robo de 13 mil millones de pesos de un camión de valores de Bucaramanga, el secuestro de Piedad Córdoba, ordenado por Carlos Castaño, y el asesinato de Jaime Garzón en 1999.

Pero esta banda tampoco se salvó de la fragmentación, y el hermano de 'Don Berna' fue asesinado en el año 2000. La Terraza luego se convirtió en el Bloque Cacique Nutibara, en donde siguieron las divisiones internas entre los paramilitares y el capo, que finalmente era quien controlaba los réditos del narcotráfico.

Por otra parte, uno de sus antiguos aliados, ‘Doblecero’, comandaba el enclave paramilitar Bloque Metro en Medellín pero se enfrentaba sin éxito a las guerrillas. En 2001 se alió con el Bloque Cacique Nutibara, y con un ejército de 4.000 hombres ‘Don Berna’ sí logró tomarse la mayoría de las comunas que hasta el momento eran controladas por el ELN y las FARC. Tras esta victoria, la guerra entre ambos jefes era inevitable, y fue ‘Don Berna’ quien la ganó al obtener el control de 37 municipios antioqueños y ordenar el asesinato de 'Doblecero'.

Ya para 2002 ‘Don Berna’ tenía el control de grupos paramilitares a lo largo del país, como el Bloque Calima en Valle, el Bloque Libertadores del Sur en Putumayo y el de los Héroes de Tolová en Córdoba.

Pero pronto se topó con su mayor obstáculo cuando en 2003 el gobierno de Estados Unidos decidió pedir en extradición a los jefes paramilitares, los cuales ahora se enfrentaban a la disyuntiva de arriesgarse a seguir en la clandestinidad o desmovilizarse, abandonar el negocio del narcotráfico y buscar una negociación con el Estado. Quienes quisieron cortar (o por lo menos eso dijeron) sus nexos con el narcotráfico, como Carlos Castaño, fueron asesinados por los que se negaban a hacerlo.

Por su parte, ‘Don Berna’ se desmovilizó en noviembre de 2003 luego de la firma de los Acuerdos de Santa Fe de Ralito. En 2005 huyó cuando fue encontrado culpable por el asesinato del diputado Orlando Benítez, y luego fue capturado y encarcelado en Cómbita. Sin embargo, las autoridades comprobaron que ‘Don Berna’ continuó dirigiendo sus bloques desde la cárcel, razón por la cual fue trasladado a La Picota.

En una decisión que para muchos fue sorpresiva, el capo fue extraditado junto con los demás jefes paramilitares a Estados Unidos en mayo de 2008, y un año después un juez de Nueva York lo condenó a 31 años de prisión por narcotráfico. Como lo ha venido contando La Silla Vacía, ‘Don Berna’ ha revelado información sobre los posibles nexos de los paramilitares con el gobierno de Álvaro Uribe, y sobre procesos como las chuzadas del DAS y las reuniones en el Palacio de Nariño entre funcionarios del ex presidente Uribe y paramilitares.

En suma, los delitos confesados del capo incluyen 11 hechos delictivos entre los que se cuentan homicidios, secuestros y desapariciones forzadas, y a sus bloques paramilitares se les adjudican más de 11 mil víctimas.

En una declaración hecha en octubre de 2015, aseguró que el general (r) Mauricio Santoyo había sido parte de la estrategia para desviar la investigación que buscaba los responsables de la muerte del periodista Jaime Garzón. Igualmente, ha hablado acerca de la cercanía de Santiago Uribe Vélez con Vicente Castaño y la presunta colaboracion de éste con los paramilitares.

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