Averiguamos cómo están en términos de dotación el personal de la salud en 9 hospitales regionales. 

La muerte de cuatro médicos por Covid-19, el contagio de 10 médicos y enfermeras en la Clínica Rosales de Pereira y cinco en el Centro Policlínico del Olaya en Bogotá, y el hecho de que el 40 por ciento de los contagios en Santa Marta sea de trabajadores de la salud, han disparado el miedo a contagiarse en el sector. Los trabajadores de la salud temen que primero llegue el pico de contagio que la dotación necesaria para protegerse y ya estan viviendo el racionamiento de tapabocas y otros utensilios de trabajo.

El miércoles se venció el ultimátum que el gobierno les dio a las ARL para garantizar la dotación de los equipos de protección personal (EPP) de los trabajadores de la salud en el país. Ese día, divulgaron el cronograma de entrega, y, tal y como La Silla habia anunciado en esta historia, las ARL dijeron que serían entregas graduales, que se concretarán hasta mayo.

Según ese cronograma, presupuestan entregar 19 millones de EPP durante este mes. Hasta ayer se supone que habían entregado 711 mil EPP, la mitad de eso solo en Bogotá. 

Les pedimos información de cuántos efectivamente ya habían entregado y nos dijeron que no tenían el dato. 

Pero según sus cálculos, hoy entregarán casi un millón más, y 14 millones de esos 19 programados, se harán el 30 de abril, tres días después de que se acabe la prórroga de la cuarentena. 

Como el Gobierno tiene proyectado que durante las dos próximas semanas se dará el pico de contagios, llegarían al menos con una semana de retraso. 

Esa fue una de las razones por las que cuatro agremiaciones médicas, la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, el Colegio Médico Colombiano, la Federación Médica Colombiana y la Federación Colombiana de Sindicatos Médicos, se levantaron ayer de la mesa de diálogo que tenían con el Gobierno a raíz del polémico decreto 538

El racionamiento

Hablamos con 36 trabajadores de la salud, entre médicos, enfermeros, auxiliares y administrativos de ocho hospitales regionales, en donde hasta ahora la dotación la están garantizando directamente las instituciones. La mayoría prefirió no ser citado por miedo a represalias. 

 

Según lo que nos dijeron, el personal que está atendiendo tanto a los casos sospechosos como los confirmados de coronavirus, cuenta con la indumentaria necesaria. De modo que la escasez no es la regla.  Sí lo es la zozobra de que ese día de escasez llegue. 

Por un lado, porque en los casos en los que sí cuentan con la dotación, los hospitales ya están racionalizando lo que tienen. 

En Norte de Santander, donde hay 57 casos de coronavirus y ya hubo un muerto, en el Hospital Erasmo Meoz cuentan con lo necesario en todos los niveles de atención.  

Sin embargo, ya comenzaron a reesterilizar los tapabocas con calor seco (con lo que limpian las sábanas) para que sus trabajadores los reutilicen. 

Es una práctica que están utilizando en países en crisis como España e Italia y según nos dijo su director, Agustín Ramírez, lo decidieron en aras de ahorrar la dotación que tienen para cuando el contagio se desborde. 

En Valle del Cauca, en donde hay 547 contagiados y ya hubo 24 muertos -dos de ellos médicos- tampoco encontramos denuncias por falta de EPP en el Hospital Universitario del Valle.

Sin embargo, los médicos en servicios de urgencias pasaron de usar 2 o 3 mascarillas quirúrgicas (el tapabocas convencional) por cada turno de 12 horas, a únicamente una. Lo ideal es cambiarlas cada tres o cuatro horas por higiene. 

En la sede del barrio Castilla de Medellín de Metrosalud, un centro médico más pequeño, en donde ha habido seis casos sospechosos, nos contaron que al personal que ha estado en contacto con ellos, les dieron un kit de bioseguridad con un solo tapabocas N95. Para solicitar uno nuevo, deben llevárselo al coordinador médico y registrar cuánto tiempo duraron en contacto con el caso sospechoso.

En el Hospital Universitario de Huila, donde hay cerca de 20 personas hospitalizadas por sospecha de contagio, también nos hablaron de racionamiento. 

“Iniciamos una pandemia con unos casos pequeños, aislados (…) por lo cual el hospital no ha restringido el uso de esos elementos, lo que sí tocó fue hacer un uso racional”, nos dijo el médico Oscar Valero, coordinador de la emergencia en el HUN. “En este momento, por ejemplo, en las áreas que no están restringidas yo uso un tapabocas normal, lo ideal es no desaprovechar.”

En seis de los hospitales que revisamos, encontramos el mismo reclamo por parte del personal de la salud: como ya estamos en fase de mitigación, y se asume que el virus está circulando, la bioseguridad de los trabajadores que están recibiendo gente debería ser más estricta. 

Eso se refuerza con la declaración que hizo ayer el ministro de Salud, Fernando Ruiz. En plenaria del Senado dijo que el número de contagiados oficiales (3 mil) debería ser multiplicado por cuatro debido al subregistro que hay. Es decir, que en el país habría al menos 12 mil contagiados. 

“Sí, acá hay una carpa para remitir a todos los pacientes con cuadros respiratorios y separarlos de los demás pero ¿quién hace la remisión? una auxiliar de enfermería que hace unas preguntas. ¿Ella no está expuesta a todo?…Es que desde el vigilante que está abriéndole a todo el que entre al hospital está en riesgo”, nos dijo una enfermera del Hospital Universitario de Santander, en Bucaramanga.

Además, allí ha habido quejas porque desde el 1 de abril les empezaron a dar mascarillas quirúrgicas de baja calidad a los médicos de urgencias. Y según nos dijo una persona que trabaja en el área de hospitalización, desde esta semana también empezaron a entregarlas en su piso. 

Tanto el gerente como el subgerente del hospital nos corroboraron esa información. Según ellos, el proveedor les informó que no había conseguido las mascarillas que comúnmente les suministraba por lo que envió unas diferentes, que suscitaron las quejas. 

“El martes se definió que no se iba a suministrar más de esos tapabocas”, nos dijo el subgerente, Guillermo Gómez. “Estamos en proceso de contratación de dotación nueva, esperamos contar con ella en cinco días y que dure al menos para 6 semanas”, nos dijo el gerente, Julián Niño. 

En ese hospital aún no ha habido un caso confirmado de coronavirus pero sí hay 25 sospechosos a espera de resultados. Nueve de esos están hospitalizados. 

En el Hospital de Kennedy en Bogotá, en donde los trabajadores protestaron el pasado lunes por falta de equipos de protección y condiciones laborales, encontramos algo similar. Después de la protesta, les llegó nueva dotación pero, sobre todo al personal que trabaja en Unidad de Cuidados Intensivos.

“Hasta ahora (el martes) nos están dando la bata, gorro, guantes y tapabocas quirúrgico, pero no N95”, nos dijo un médico que trabaja en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital de Kennedy, un área de exposición alto. 

“Lo que deberíamos tener es un overol completo que cubre todo el cuerpo, una bata, el tapabocas, un gorro quirúrgico, polainas y doble guante. El kit básico que están entregando es eso, pero no incluye el overol”, nos dijo Freddy Rodríguez, líder sindical de ese hospital que trabaja como auxiliar de enfermería en el área de cirugía, una zona también bastante expuesta. 

El miedo

El reclamo por la protección de la gente que trabaja en urgencias lo encontramos en otros dos hospitales.

En el Hospital Universitario de Cartagena, por ejemplo, un grupo de médicos de esa área hizo una protesta el martes contra el decreto 538 del Gobierno y pidiendo más elementos de protección. 

Los cuatro médicos con los que hablamos para esta historia coinciden en que si bien los pacientes sospechosos o confirmados con coronavirus se atienden en la Unidad de Cuidados Intensivos, la mayoría pasan antes por Urgencias, por lo cual ellos también corren un riesgo.

“Hubo un paciente que llegó con una herida y al pasar de los días fue presentando problemas respiratorios”, nos dijo uno de ellos. Otro médico nos dijo que la esposa de ese paciente tiene coronavirus y está en aislamiento en su casa. 

El gerente interventor, Felipe Aguirre, reconoció que ha habido un incremento en la consulta y de pacientes de Covid-19 en el hospital, por lo que sí es necesario dotar de los elementos al personal de urgencias y dijo que en los próximos días se los entregarán. 

Cartagena tiene 157 contagiados y 9 han muerto. 

Y en el Hospital del Valle, tres médicos de diferentes áreas y una enfermera le dijeron a La Silla que consideran que al menos todos lo que atienden pacientes directamente deberían tener un tapabocas N95. 

Eso es imposible en este momento. No solo porque el mundo entero está comprando esos tapabocas sino porque los lineamientos tanto de la Organización Mundial de la Salud como los del Gobierno establecen que en ese primer contacto con pacientes, es decir el triaje, basta con la mascarilla quirúrgica. 

Pero que eso sea lo que están pidiendo (además de mejores condiciones laborales), da cuenta del temor con el que están trabajando. 

También dos hechos que encontramos en Santander y Huila. Una enfermera del Hospital Universitario de Santander nos contó que como ahora el hospital disminuyó el uso de mascarillas quirúrgicas, ellas mismas están negando su uso. 

“Lamentable, pero es la realidad. Ahora llegan los médicos y les decimos no, no hay porque nos toca guardar para nosotras”, nos dijo esa enfermera.

En el Hospital Universitario de Huila nos contaron que hace unos días se perdieron 150 tapabocas. Allí también circuló un audio de un médico reprochando que algunos de sus compañeros están utilizando los elementos de mayor protección, (como caretas, batas antifluidos o gafas) en pasillos o niveles de atención de menor riesgo y no en UCIs o para cirugías, como está estipulado. 

Además, ha habido renuncias. 

En Santander, Óscar Araujo, presidente de la Agremiación Colombiana de médicos en esa región, dijo que allí varios médicos han renunciado por miedo a contagiarse aunque no precisó cuántos. En medio de la reportería, conocimos otros dos casos de renuncias más: un auxiliar de enfermería en el hospital de Huila y un médico en el de Cartagena.  

En todas las regiones encontramos que los médicos que tienen cómo, están comprando su propia protección (como mascarillas con filtros de protección hasta de 3 meses que pueden costar desde 200 mil hasta 500 mil pesos), porque no sienten que lo que les están dando para protegerse sea suficiente. 

En medio de ese temor, tanto agremiaciones de médicos, como la Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y hospitales públicos, Acesi, (que ha reconocido que hay fallas en la dotación en el país) han pedido que la contratación de la dotación se centralice y sea el Gobierno quien directamente haga las compras.  Creen que así se garantiza que la dotación llegue a tiempo a todos lados y bajo precios razonables. 

Pero el viceministro de Salud, Luis Moscoso, dijo a La Silla Vacía que la responsabilidad de dotación sigue siendo siendo de los gerentes de las IPS y que como hay tantas en el país, hacerlo desde el Gobierno sería “muy complicado”.

Con lo cual, el riesgo de los médicos también reflejará la inequidad que existe entre las regiones y la eficiencia de sus gobernantes.