En la actualidad, Colombia carece de una política de internacionalización para la educación superior. A lo largo de diferentes administraciones gubernamentales, se han realizado diversos esfuerzos importantes, siendo el más reciente la Nota Orientadora sobre Internacionalización publicada en junio de 2022 (disponible aquí). 

Sin embargo, hasta la fecha, no se ha establecido una política concreta.

Hasta ahora el sistema educativo ha funcionado bajo la guía de los planes individuales de las universidades, las cuales han definido sus propias directrices en virtud de su autonomía, fomentando aspectos como el trabajo en redes académicas y la investigación internacional. 

A nivel nacional, las pautas han sido establecidas por los distintos gobiernos en turno, en colaboración con diferentes organismos como la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), la Red Colombiana de Internacionalización (RCI) y la asociación llamada “Colombia Challenge Your Knowledge” (CCYK).

Varias instituciones, como el Icetex, la Agencia Presidencial para la Cooperación (APC) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, por medio de la Dirección de Asuntos Culturales, Educativos y Deportivos, desempeñan un papel fundamental en la internacionalización. 

Se destacan también relaciones bilaterales con Gobiernos aliados que desde sus políticas han apoyado y proporcionado herramientas para el reconocimiento de títulos en doble vía y el otorgamiento de becas a colombianos. Por supuesto, no se puede olvidar el trabajo de años con organismos multilaterales, entre otros.

El establecimiento de relaciones con embajadas, en particular con sus divisiones de educación, es esencial para fortalecer las conexiones y las oportunidades internacionales de doble vía.

Actualmente, la Ley 30 está en proceso de reforma. Recordemos que esta ley se promulgó en 1992, cuando la Constitución colombiana aún estaba en sus primeros meses de vigencia y la internacionalización del país estaba en sus primeras etapas.

Colombia tiene ahora una oportunidad valiosa para reconocer los avances realizados a nivel nacional y en el sistema educativo, y para proyectar su futuro en consonancia con los estándares internacionales.

Esto implica comenzar con la definición de la internacionalización, pasando por la identificación de sus actores, indicadores, metas y objetivos hasta el posicionamiento del país y el fortalecimiento de las relaciones mediante el trabajo en redes y la priorización de zonas geográficas específicas.

El sistema de educación superior está muy atento a las convocatorias que realizará el Ministerio de Educación Nacional.

Esperamos que este anhelo y necesidad comience a generar los resultados esperados mediante una política actualizada, adaptada al contexto y a la realidad del país, sin menospreciar el camino recorrido y los esfuerzos realizados. Además, es una oportunidad de reconocer la contribución que este sector brinda al desarrollo de Colombia.