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El cambio va a ocurrir, se viene en Colombia una oposición entre una extrema derecha liderada por Uribe y alineada a Trump, contra un centro conservador, el de Fajardo y Claudia López, acompañados de Petro en la centro izquierda, al mejor estilo de Merkel

En una de las historias de una compilación de cuentos cortos que realizó Hitchcock por allá en 1973, se contaba como una señora (que vivía en alguna parte del mundo desarrollado) era considerada excéntrica porque le gustaba estar aislada de la sociedad, mientras “otras personas de la ciudad se desviaban de formas del comportamiento usual… borrachos, personas de actitudes imbéciles e incluso asesinos”, pero ninguno de esos actos eran considerados raros como el de la señora.

Si lo pusiéramos en el contexto colombiano y usted intentara debatir con algún militante del Centro Democrático y le expone los 10.000 falsos positivos durante el gobierno de Uribe, o de como utilizó una central de inteligencia y contrainteligencia del Estado para interceptar y seguir a los opositores durante el gobierno de la seguridad democrática, verá como el del comportamiento inusual será usted por hablar con la verdad y a continuación escucharán de vuelta un: “resentido”, “váyase a vivir a Venezuela” o “guerrillero”. Ante lo anterior, Tilly el de “Democracy” estaría revolcándose en su tumba, porque para que exista un proceso democratización sólido, él expone, no debería existir un aumento de algún centro de poder como los señores de la guerra o las dependencias clientelares, pero sucedió.

Petro, el ocupante del segundo puesto y que alcanzó la cifra record de 8 millones de votos, número nunca antes obtenido por un candidato alternativo en Colombia, no solo se quedó explicando el prontuario del uribismo en la campaña, se aventuró con propuestas como ponerle impuestos a las tierras improductivas con el fin de traerlas al capitalismo, en instantes algo provocador cuando exteriorizaba el tema, pero no estaba mintiendo.

Por su parte Iván Duque, el presidente electo, aplicó la fórmula de bajar impuestos a las empresas sin esperar alguna correspondencia, esa propuesta es resumida por el profesor Neil Brooks y la periodista Linda McQuaig, que es la jugada de “demonizar los impuestos […] argumento populista habitual de los políticos conservadores anglosajones… [Un] Asalto a los impuestos [que] ha contado con el apoyo y la coordinación de centros de estudios financiados por el mundo empresarial y con la justificación de economistas de tendencia derechista”.

Es interesante especular, pero si Iván Duque quiere que las cosas sean diferentes, por ejemplo en las cuestiones rurales, cuando fue Gustavo Petro el que los puso en la palestra pública, esos temas deberían ser manejados no por un político de turno, sino por alguien que este liderando algún gremio agropecuario, y así empiezan a destapar las cartas de manera más honesta, porque los gremios están al tanto de que el inconveniente no es quitar los impuestos, las falencias se encuentran en la disponibilidad de tierras, la seguridad jurídica y los tan aclamados bienes públicos que no aparecen.

El cambio va a ocurrir, quiéralo o no el Centro Democrático, se viene en Colombia una oposición entre una extrema derecha liderada por Uribe y alineada a Trump, contra un centro conservador, el de Fajardo y Claudia López, acompañados de Petro en la centro izquierda, al mejor estilo de Angela Merkel, y por fin el país dejará a un lado esas oposiciones entre la derecha con la extrema derecha, o la derecha con la derechita.

@asampayo

Es estudiante del doctorado en estudios políticos e internacionales de la Universidad del Rosario. Ha sido profesor de cátedra en la Universidad del Rosario y la Universidad Nacional-sede Bogotá y asesor del Departamento Nacional de Planeación, el Ministerio de Agricultura y la Alcaldía de Barrancabermeja....