Foto tomada de eldorado.aero

La cancelación de los vuelos internacionales por la crisis del coronavirus es un golpe en cadena que le pega al bolsillo de todos los colombianos.

Tras varios días en que congresistas, periodistas y ciudadanos le pidieron al presidente Iván Duque cerrar la frontera aérea del país, éste decidió hacerlo. La medida evitará que sigan llegando personas del extranjero contagiadas, pero es un fuerte golpe a la economía colombiana: no sólo le pega a las aerolíneas, sino que, en cadena, golpea a los aeropuertos, al Estado y al resto de colombianos. De ahí lo difícil que era para el Presidente tomar esa decisión.

Duque la tomó el pasado jueves y, a través de su cuenta de Twitter, anunció que desde el lunes “queda prohibida la llegada de todos los vuelos internacionales de pasajeros a los aeropuertos del país” por un lapso de 30 días.

Esta medida, para enfrentar el aumento exponencial de contagios por coronavirus, llega días después de que vecinos de Colombia –como Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela– tomaran esta decisión más radical a las que han tomado Estados Unidos y Europa, que, por ejemplo, permiten que sus ciudadanos vuelvan a casa.

Colombia, que al día de hoy tiene 145 pacientes infectados por coronavirus, dejará de recibir pasajeros internacionales (nacionales y extranjeros) y, con ello, le pegará fuertemente a su economía que, este año, esperaba recibir 37,3 billones de pesos (el equivalente a poco más del 13 por ciento del presupuesto para el 2020) del turismo.

Esta cifra, con seguridad, será ahora mucho menor.

¿Por qué llegó hasta ahora la medida?

Hay dos razones que explican el tiempo que se tomó el Gobierno para cerrar los vuelos internacionales.

Primero, por una cuestión humanitaria.

Tras la restricción de ingreso a extranjeros impuesta el pasado 16 de marzo, el Gobierno quería darle tiempo a los colombianos de regresar al país a la vez que le daba a los extranjeros tiempo de regresar al suyo.

Sin embargo, aunque el ingreso de pasajeros internacionales no está permitido, habrá casos excepcionales que, según la ministra de Transporte Ángela María Orozco, se harán en una negociación país a país a través de las embajadas.

La segunda razón por la que el Gobierno tardó en imponer la medida es económica.

Durante la última semana, diferentes entidades del Gobierno -entre las que está el Ministerio de Transporte, la Aerocivil y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)- se han reunido con los presidentes de las aerolíneas y de las concesiones que manejan los aeropuertos para acordar una serie de medidas para mitigar el impacto que esta crisis tendrá sobre el sector aeronaútico.

En efecto, este sector y el de turismo serán unos de los más golpeados por la pandemia del coronavirus.

Así lo recalcó el Gobierno asegurando que la aviación mundial no había vivido una crisis así desde la Segunda Guerra Mundial; algo que señaló la canciller alemana Ángela Merkel en un discurso esta semana.

Y, en Colombia, el golpe redunda en todos los niveles de la sociedad.

El golpe en cadena

Los afectados más visibles por la prohibición de vuelos internacionales en Colombia, y en el mundo, son las aerolíneas.

La Iata (la Asociación Internacional de Transporte Aéreo por sus siglas en inglés) calcula que, por el coronavirus, las aerolíneas en el mundo tendrán pérdidas por 113 billones de dólares. Eso es el equivalente a poco más de 465 billones de pesos, más del doble del presupuesto colombiano para el 2020.

En Colombia, se espera una caída de dos millones de pasajeros entre marzo y abril y de 2.5 millones entre mayo y junio, que serán, según los cálculos del Gobierno, los meses más críticos de la pandemia en el país.

Esto significa que los viajes hacia y desde el exterior tendrán una caída de casi el 100 por ciento y los viajes domésticos caerán cerca de un 50 por ciento.

Sólo esta semana, según cifras que dio en rueda prensa el director de Migración, Juan Francisco Espinosa, el país pasó de tener 24 mil ingresos internacionales diarios a 6.679 el miércoles, de los cuales el 94 por ciento eran colombianos regresando a su casa.

El Gobierno estima que las aerolíneas que operan en el país perderán 150 millones de dólares mensuales, el equivalente a poco más de 618 mil millones de pesos (25 mil millones de pesos más que el presupuesto anual de un departamento como Sucre).

Los millones que pierdan las aerolíneas en estos meses no sólo las afectará a ellas.

Le pega también a los usuarios que, por ejemplo, esta semana se han quejado de que algunas aerolíneas les están cobrando el triple por adelantar los tiquetes para unos días antes de que empiece la restricción absoluta de pasajeros en Colombia.

#ConfinarseYaEs Estar encerrado con @marintencionado en casa de mi hermana en UK. @Avianca nos cobra tres veces lo que pagamos para adelantar vuelo. Ahora @IvanDuque cierra el país. Primero debería pedirle a @Avianca que respete derechos de colombianos. #Ayuda #QueremosVolver

— Natalia Arenas (@NataliaArenas1) March 19, 2020

El golpe a los usuarios podría también no darse ya, sino en unos meses cuando las aerolíneas tengan que ajustar su estructura de costos por las pérdidas, ya que muchas de estas empresas soportan su operación en Colombia con rutas internacionales. Con ellas, pueden cubrir los destinos que no generan tantos ingresos.

Por eso, ante las enormes pérdidas que van a tener estas empresas, es posible que en el futuro rutas que no son tan rentables desaparezcan.

Esto ya ha pasado antes. 

En agosto, Avianca, ante las pérdidas que tuvo durante el año, canceló 25 rutas entre las que estaban todos los vuelos domésticos en Perú.

Otro de los grandes afectados por la crisis que ha traído la pandemia del coronavirus son los concesionarios que manejan los principales aeropuertos de Colombia.

En total, en el país hay 17 aeropuertos -entre los que están los de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena- que están concesionados a empresas privadas que los administran.

Estas empresas ganan por los servicios que prestan a los viajeros y a las aerolíneas al interior de los aeropuertos. En este caso, las pérdidas son por ambos lados. 

Porque baja el consumo al interior del aeropuerto y porque también baja lo que ganan por tasa aeroportuaria (el porcentaje que pagan los pasajeros, en el tiquete, por el uso del aeropuerto), pues la caída de más del 100 por ciento en el número de reservas que ha tenido en estos días el mercado implica también una disminución de este ingreso.

Las ganancias de los concesionarios también se ven afectadas por una de las medidas que ha tomado el Gobierno para mitigar el impacto de las crisis sobre las aerolíneas: la suspensión del derecho de parqueo que tienen que pagar estas empresas por estacionar sus aviones en los aeropuertos.

En efecto, el 17 de marzo la Aerocivil sacó una resolución en la que exime de pago a las aerolíneas por dejar parqueados sus aviones, pues en este momento la mayoría no está en uso. Por ejemplo, en estos días, Avianca sólo está usando 10 de los 142 aviones que tiene.

Para suavizar el golpe económico del coronavirus a los concesionarios, el Gobierno también ha tomado medidas.

La ANI, que es con quien firmaron el contrato de concesión, decidió adicionar un plazo adicional, proporcional a lo que dure esta crisis, a los contratos de concesión para que las empresas puedan recuperar lo perdido. Por ejemplo, el contrato de Opain para administrar ElDorado, que va hasta el 2027, tendría una adición ese año por los meses que la empresa tenga pérdidas por cuenta del coronavirus.

De esta forma, uno de los más golpeados por cuenta de la cancelación de los vuelos internacionales es el Estado, que pierde por varios frentes.

Por un lado, los concesionarios, que deben pagar un monto de sus ingresos, al ganar menos, pagarán menos.

Por ejemplo, Opain debe pagar, según lo que establece el contrato, cada seis meses a la Aerocivil el 46,16 por ciento del total de sus ingresos brutos que, este semestre, con las bajas que tendrán por dejar de recibir por tasa aeroportuaria y por derechos de parqueo, caerán.

A esto se le suman las enormes pérdidas que tendrá el país en todo el sector turismo.

Según los cálculos del Gobierno, en marzo, el número de turistas que vienen a visitar Colombia ha caído un 47 por ciento y esperan que, en abril, caiga un 80 por ciento.

Esto ya ha empezado a afectar a la agencias de viajes que han tenido en estas semanas seis mil cancelaciones por cuenta de las restricciones impuestas por el Gobierno y por las medidas de autocuidado para prevenir el coronavirus.

Y esto sin contar el incontable de trabajadores informales alrededor del turismo que, al igual que las aerolíneas, los concesionarios y el Estado, sentirán el duro golpe que trae el coronavirus, que día a día va subiendo sus números en el país.

Estudié Literatura y Filosofía en la Universidad de Los Andes y de ahí salí a hacer la práctica en La Silla Vacía. Cubrí Bogotá, el Caribe y, ahora, política y Congreso. @jpperezburgos