Hollman Morris es para muchos muchos periodistas jóvenes el gran defensor de la libertad de expresión y de la ética periodística por su premiada carrera como reportero y las múltiples amenazas e intimidaciones que ha sufrido. Sin embargo, ahora que está como director de Canal Capital, las acusaciones de censura son en contra de él.

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Hollman Morris es uno de los periodistas colombianos más reconocido internacionalmente por su trabajo en Contravía, con énfasis en los derechos humanos. Después de haber sido chuzado por el Das, durante la época de Uribe, tuvo que exiliarse y varias ONG abogaron a favor de su libertad de expresión.

Hollman Morris es para muchos muchos periodistas jóvenes el gran defensor de la libertad de expresión y de la ética periodística por su premiada carrera como reportero y las múltiples amenazas e intimidaciones que ha sufrido. Sin embargo, ahora que está como director de Canal Capital, las acusaciones de censura son en contra de él.

Así lo denunció a La Silla Mauricio Arroyave, el hasta la semana pasada director de El Primer Café, el programa de mayor sintonía del canal público de Bogotá.

Arroyave comenzó a dirigir el programa en octubre de 2012.  Con el tiempo, este programa mañanero se posicionó como el más importante de opinión del Canal por su mezcla de noticias con entrevistas, análisis, opinión, y un poco de humor y bacanería

Paralelamente, las tensiones entre Arroyave y Hollman Morris comenzaron a crecer hasta que decidieron no renovarle el contrato a Arroyave que se le venció el 15 de julio.

Después de enterarse de lo que había sucedido en el Canal, La Silla se comunicó con el periodista, quien contó varios episodios de presión que había tenido por parte de Morris. Su relato fue confirmado a La Silla por otras dos fuentes del Canal.

“Cuando el programa empieza a coger vuelo, Hollman trata de determinar el tipo de temas y entrevistados”, dijo Arroyave a La Silla. “Me llamaba a la oficina y me preguntaba por qué invité a tal o cual persona. Después pidió que le pasara por escrito un reporte todos los días de quién iba y los motivos por los que se decidió uno u otro”.

Hasta ahí, Arroyave dice que él cumplió con las órdenes del director del Canal.

Pero cuando entrevistó al concejal progresista Carlos Vicente de Roux después de la segunda vuelta presidencial, dice que Hollman lo llamó muy molesto a preguntarle por qué había invitado a De Roux (quien fue el principal aliado de Petro al principio de su gobierno pero ha ido cogiendo distancia de su Administración).  El periodista le explicó sus razones.

“Hollman me dijo, ‘ya el señor Carlos Vicente de Roux no es amigo nuestro. Hay que invitar a los amigos del Canal. Trae a Yesid García, a Alejandra Rodríguez. Y de aquí en adelante quiero que todos los invitados y todas las temáticas las apruebe yo personalmente’”.

Arroyave dice que se negó a hacerlo porque es muy irregular en un medio de comunicación, y más si es público, que el gerente trate de manejar los contenidos editoriales de los periodistas y con criterios como su “amistad con el canal”.

Al final de la discusión, acordaron que Arroyave lo tendría informado pero que los temas y los invitados serían decididos por el consejo de redacción del programa Primer Café en el que están los periodistas Antonio Morales, Manuel Salazar y la profesora Ana María Arango.

Sin embargo, la relación quedó fracturada.

La ‘clausulita’
Mauricio Arroyave es un periodista que dirigió hasta la semana pasada el Primer Café, el programa de mayor sintonía de Canal Capital. Salió peleado con el director del canal público. Foto: twtrland.com

En Canal Capital, la mayoría de los periodistas trabajan por contrato, que son renovados cada dos o tres meses. Por la ley de garantías, Arroyave excepcionalmente tenía un contrato de cinco meses y éste se vencía el 15 de julio.

Una semana antes, le llegó un mensaje del Canal diciendole que le renovarían su contrato por el sistema de adición, que es la forma usual de prorrogar los contratos. Pero al otro día, le dijeron que no, que le iban a hacer un nuevo contrato.

Hollman se había ido a Brasil durante el Mundial y el jefe de operaciones había salido del Canal, por lo que no había una cabeza visible. Entonces, Arroyave dice que habló con la asistente de la Jefatura de Operaciones, que le explicó por qué querían hacerle un nuevo contrato.

“Me dijo que Hollman exigía meter en el contrato una cláusula que dijera que estaba obligado a cumplir con la línea editorial del Canal”, cuenta Arroyave. El periodista dijo que él no fimaría esa cláusula pues la interpretaba como que tendría que seguir “una línea de pensamiento”.

Arroyave entonces le escribió un correo (que La Silla vio) a Hollman al Brasil preguntándole qué significaba esa cláusula.  No le respondió. Pero cuando volvió al Canal, le dijo que todos los directores tenían que acogerse a las línea del Canal de defensa de los derechos humanos, defensa de las víctimas, rescate de la memoria, defensa de lo público, etc.

Era una política razonable que Arroyave ya cumplía.  Pero dice que le pareció raro en todo caso porque no había oído que se la exigieran a nadie más en sus contratos.

Arroyave le propuso a Morris que además de esa cláusula establecieran por escrito en su contrato que los temas, invitados y líneas editoriales del programa serían definidos en el Consejo de Redacción diario que presidía Arroyave. La cosa quedó en el aire.

Pero unos días después, el periodista dice que Hollman le exigió que hubiera un “representante de la gerencia” en ese consejo de redacción y que fuera Fabio Fandiño, el jefe de operaciones del canal.

Arroyave dice que ya había habido antecedentes difíciles en los que Morris había intervenido directamente (e ilegítimamente) en el contenido de su Programa en el pasado y que él se había quedado callado porque necesitaba el puesto y creía en la propuesta del canal.

Por ejemplo, le habían hecho cancelar invitados como el Ministro de Vivienda, que ha sido un duro contradictor de Petro, a principios de este año; o que cuando invitó a la excandidata presidencial del Polo Clara López antes de la primera vuelta, Hollman lo increpó.

“Llamó a decirme que la cancelara porque no era conveniente para el canal que fuera ella. La tuve que cancelar. Le dijimos que era por un tema de agenda”. Pasadas las elecciones, sí la pudo invitar y entonces Clara, que ya se había molestado, mandó a Aida Avella.

Arroyave dice que al principio del programa, en una entrevista con el alcalde de Bogotá Gustavo Petro, Hollman ordenó cortarle el micrófono a un periodista del programa por las preguntas incómodas que le estaba haciendo.  Y que más de la mitad del Concejo de Bogotá estaba vetado porque eran contradictores del Alcalde.

También se molestó cuando invitó a Rafael Pardo, recién fue nombrado Alcalde encargado de la ciudad cuando Petro fue destituído.

En todo caso, y pese a estos vetos, Arroyave se mantuvo en su cargo hasta que la semana pasada publicó un trino imprudente en su cuenta personal que a la postre detonó su salida.

¿La excusa perfecta?

A raíz de una encuesta de una empresa de mercadeo que reveló que desde que Caracol había decidido no transmitir su programación en el Cable, los abonados de Direct TV preferían a Primer Café para enterarse de las noticias, el noticiero del Canal dio la noticia. Pero en cambio de mencionar a Primer Café habló de Noticias Capital.

Arroyave se ofendió y publicó en su cuenta personal de twitter un trino diciendo que era triste que sus propios compañeros de trabajo no reconocieran los logros de otros y en cambio se apropiaran de ellos.

Esa misma noche, Hollman lo llamó a preguntarle qué significaba ese trino y a reprocharle por darle munición a los enemigos del Canal. Arroyave le explicó su molestia.

Arroyave se enfermó y no fue al Canal al día siguiente cuando Hollman reunió a su equipo y dijo que esperaba una rectificación pública de Arroyave.

El periodista no rectificó y al final no le renovaron su contrato.

La versión de Morris

Hollman Morris dijo a La Silla que Arroyave salió del canal porque se le acabó el contrato el 15 de julio y que esta denuncia “es una reacción posterior” sobre la que él prefería no profundizar. “Mauricio es un profesional que yo respeto y que ojalá le vaya bien”. 

Hollman confirmó que se estaban revisando los contratos y metiéndo la cláusula que exige que se acojan a las líneas editoriales del Canal.  También confirmó que él sí ha sugerido invitados y ángulos para el programa de El Primer Café. “Eso es un derecho que tiene cualquier director”, dijo a La Silla.

Sin embargo, negó que el criterio para sugerir invitar gente o no hacerlo fuera que fueran “amigos del canal” o favorables al Alcalde. El incidente con Carlos Vicente de Roux dijo que no lo recordaba.

“Si fuera ese el criterio no habríamos invitado al Canal a Álvaro Uribe o María Fernanda Cabal”, dijo. Recordó, además, el revolcón que le ha dado al canal público, que prácticamente era inexistente antes de que él asumiera las riendas, algo que es cierto y que los que saben de televisión reconocen.

“Invitábamos a ciertos personajes cuando no tenían una relevancia de acuerdo a la coyuntura política”, dijo Arroyave y el caso que usó como ejemplo era el de Clara López, a quien Hollman supuestamente vetó antes de elecciones pero autorizó después. “En todo caso quiero aclarar que nunca recibí de Petro o de algún jefe de prensa de la Alcaldía ningún tipo de presión o comunicación”.

Ayer, Hollman le dijo a su equipo que ahora él conduciría y dirigiría El Primer Café.

Soy la directora, fundadora y dueña mayoritaria de La Silla Vacía. Estudié derecho en la Universidad de los Andes y realicé una maestría en periodismo en la Universidad de Columbia en Nueva York. Trabajé como periodista en The Wall Street Journal Americas, El Tiempo y Semana y lideré la creación...