Mientras debatimos el referendo, así ha ido cambiando el país

Comenzó un nuevo año y seguimos hablando de la eventual reelección. Desde el 10 de septiembre de 2008 que se radicó el proyecto de referendo en el Congreso, la política colombiana ha estado dominada por la ‘encrucijada del alma’ del Presidente. Y mientras todos debatimos si quiere o no quiere, si la Corte lo dejará o se lo impedirá, si le alcanzará el tiempo o no, estas cosas importantes han pasado en el país sin que nos hayamos dado cuenta o por lo menos, sin que lo hayamos debatido.
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Defender la institucionalidad ya no es una prioridad presidencial

El discurso político del Presidente consiste, entre otras cosas, en una constante crítica a la institucionalidad con un espíritu de mejoramiento permanente. Sus críticas apuntan directamente a la Constitución, pilar de toda la estructura política del país, pero incluyen también las cortes, la Registraduría, el Banco de la República y básicamente cualquier institución que siga siendo un contrapeso. Uribe no tiene la pretensión de defender la institucionalidad, ni siquiera formalmente, como sus antecesores.

La moral se volvió un tema político

Temas como el de la prohibición de la dosis personal tienen poco impacto real pues son difíciles de llevar a la práctica, pero son muy efectivos para polarizar a la población, que emocionalmente se identifica a favor o en contra. Durante los últimos dos años, el proyecto uribista siguió el ejemplo de los republicanos en Estados Unidos y por primera vez en mucho tiempo, los valores forman parte del discurso político. Y en particular, aquellos que apelan al creciente conservadurismo de la sociedad, incluso entre los jóvenes (ver artículo).

La agenda religiosa recuperó la iniciativa política

A partir de la Constitución, la jerarquía de la Iglesia Católica ha tenido un poder decreciente. Pero los símbolos religiosos han ganado mayor visibilidad que nunca. No sólo los rosarios en Palacio y las constantes invocaciones a Dios por parte del Presidente y sus allegados, sino que, a través del Procurador, la agenda católica ha vuelto activamente al centro del debate público, incluso en temas ya fallados judicialmente como el aborto. Por otra parte, las iglesias protestantes, que eran minoritarias, se ubicaron en el centro político gracias a los acuerdos entre la U y los partidos cristianos.

La política no se hace por el cambio, sino contra la oposición

Paradójicamente, el único que puede criticar lo que existe actualmente es el Presidente Uribe. Dada su inmensa popularidad, es difícil para los demás candidatos construir un discurso político de cambio. Todos están por la continuidad y si se va a criticar algo, es a la oposición. El rechazo tanto de Germán Vargas Lleras, los Quíntuples y Rafael Pardo a una eventual consulta interpartidista con Gustavo Petro, del Polo (ver artículo), es solo un indicio más de esto. Obviamente, nada es más rentable que hacer campaña contra Chávez, el superlativo de la oposición.

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Se fortaleció un enemigo sin nombre

Mientras en la mente de los colombianos –y en el discurso público- el mayor enemigo para combatir siguen siendo las Farc, mientras discutíamos el referendo, apareció un nuevo enemigo, sin nombre, que no son las guerrillas ni los paramilitares y ni siquiera las bandas emergentes. Este año, según los resultados operacionales de las Fuerzas Militares, hubo más combates y más capturas contra “organizaciones armadas ilegales” que contra los paramilitares, bandas emergentes, Farc y Eln. Son grupos –seguramente de paramilitares que nunca se desmovilizaron o se rearmaron- y que aún no tienen un nombre conocido.

Los columnistas e intelectuales perdieron influencia pública

Los opinadores siempre han servido como intérpretes del poder para los ciudadanos y de los ciudadanos para el poder. Sin embargo, una cosa que ha puesto de presente la discusión del referendo es que la distancia entre los valores del pueblo y los del mandatario desapareció. El colombiano se siente por primera vez identificado con su Presidente, así éste esté diciendo ‘le pego en la cara marica!’ o precisamente porque lo dice (y se graba diciéndolo). En estos años, mientras Uribe se gradúa como el más eficaz comunicador de símbolos y establece una comunicación directa con el pueblo, los columnistas perdieron peso.

La élite de los economistas dejó de ser un interlocutor con poder

Durante más de una década, la tecnocracia económica ocupó un lugar preeminente en las decisiones públicas. También lo hizo durante los primeros años del gobierno de Uribe. Pero su influencia en el Gobierno fue disminuyendo. El Dane, el Ministerio de Hacienda y Planeación ya no están en manos de la tecnocracia. La elección de los últimos directores del Banco de la República no se hizo entre el ‘establecimiento’ aunque sorprendió positivamente dados los ‘palos’ que sonaban. A Uribe le gustan más las personas de acción y menos las que reflexionan y formulan teorías (sobre todo si son contrarias a las suyas), con lo cual los economistas han sido devueltos a la trinchera de la academia y de los medios.

Se fortalece el control civil de los militares

Uno de los aspectos más positivos del gobierno de Uribe es que se ha consolidado el mando civil sobre las Fuerzas Militares. La salida de los 27 oficiales por el escándalo de los falsos positivos habría sido muy difícil hace unos años, cuando los militares eran prácticamente intocables por el ministro de turno. Junto con mayor presupuesto y prestigio, ha crecido la exigencia de rendición de cuentas al mando militar, que obedece sin chistar al Presidente. Ahora falta que los ministros civiles, además de llevarse los méritos, respondan políticamente cuando existen fracasos. Hasta ahora sacan pecho con los éxitos mientras que los fracasos sólo los pagan los militares.

Se centraliza más poder en manos del Presidente

El Presidente Uribe ha recentralizado el poder mientras nos ocupábamos del referendo. La construcción de macroproyectos de vivienda social, el manejo de las regalías, la construcción de vías terciarias, la construcción de acueductos y el manejo del agua y decisiones sobre seguridad local han regresado a manos no sólo del poder ejecutivo sino del mismo Presidente. Esta transferencia de poder se ha dado principalmente a traves de Conpes, del Plan de Desarrollo y de Consejos Comunitarios.

Los hidrocarburos ahora jalonan la economía

Hasta hace poco, el modelo económico del país estaba sustentado en las exportaciones de flores, de textiles, de café y de petróleo. En los últimos años, el desarrollo comienza a estar sustentado en la inversión extranjera y particularmente, en el sector de hidrocarburos, petróleo, carbón y minería, el único rubro de inversión extranjera que subió el año pasado. Las exportaciones mineras, que en 2002 eran de unos 2.800 millones de dólares a junio de 2009 iban por el orden de los 4.000 millones de dólares, según Beatriz Duque, directora de Minas de Colombia.

Colombia se volvió potencia de agrocombustibles

Por el lado productivo, Colombia, gracias a incentivos, subsidios y estímulos del Gobierno como Agro Ingreso Seguro (ver artículo), se volvió una potencia de agrocombustibles. Los monocultivos de palma, de caña de azúcar y de maíz para producir energías alternativas se han ido esparciendo por todo el país. Fedepalma calcula que ya existen más de 400 mil hectáreas de palma. Los cultivos agroindustriales para ser rentables exigen las grandes concentraciones de tierra que ha facilitado la pacificación de gran parte del territorio nacional (ver artículos las tierras de la posguerra y Orinoquia). Sin embargo, los efectos ambientales y sociales de esta nueva vocación productiva del país no han sido tema de debate público.

La política exterior se supeditó a la política interna de seguridad

Mientras nos preocupabamos por el referendo, la agenda internacional del país quedó prácticamente subordinada a la política de Seguridad Democrática. Es cierto que el canciller Bermúdez y el Ministro de Comercio han firmado más TLC que en toda la historia del país, pero las relaciones que más importan son una extensión de la guerra contra las Farc. La relación con Venezuela, con Ecuador y con EE.UU, los tres principales socios comerciales, está atravesada por la agenda interna del conflicto, y con gran protagonismo del Ministerio de Defensa. Con la llegada de Barack Obama, cuya agenda no está monopolizada por la obsesión antiterrorista, Colombia dejó de ser un aliado indispensable gringo en la región.

Soy la directora, fundadora y dueña mayoritaria de La Silla Vacía. Estudié derecho en la Universidad de los Andes y realicé una maestría en periodismo en la Universidad de Columbia en Nueva York. Trabajé como periodista en The Wall Street Journal Americas, El Tiempo y Semana y lideré la creación...