Uribe perdió el primer round público contra Santos

 

Esta fue una semana de inflexión para Álvaro Uribe: ante la opinión y el Gobierno por su reacción al asilo de María del Pilar Hurtado; ante la justicia, porque sus declaraciones pusieron en contra suya a su antiguo aliado Alejandro Ordoñez; y ante la historia, porque en el ranking de Liderazgo Presidencial quedó en el puesto veinte. Pero lo más grave, para Uribe, es que tuvo su primer enfrentamiento público con Juan Manuel Santos. Y Santos le ganó este round.

Ayer el expresidente Uribe publicó un comunicado en el que decía que la Corte no está en capacidad de juzgar justamente a Hurtado y que el haber buscado asilo era una decisión respetable. Provocó así la reacción de sus tradicionales opositores, quienes trinaron su rechazo en cadena vía Twitter. Pero también el rechazo de varios de sus aliados, comenzando por el presidente Santos, quien demostró por primera vez (por lo menos públicamente) que no está dispuesto a cuidarle la espalda a su antecesor.

Quizás Uribe no era consciente que en la viudez del poder ya comenzó su desmitificación. O quizá lo sabía pero era más importante demostrarle a sus subalternos -que están adportas de rendir testimonio ante la Fiscalía por el caso de las chuzadas y de la yidispolítica- que él está haciendo algo por ellos y que se merece su lealtad hasta el final.

Estas reacciones del expresidente, que se han agudizado desde que Santos cambió la terna para Fiscal General, comienzan a desintegrar la unidad uribista. Algunos ejemplos:

Juan Manuel Santos

Santos: “Nadie puede sostener ante un tercer país que aquí no hay garantías suficientes para ser juzgado debidamente”

Juan Manuel Santos ganó la presidencia montado sobre los hombros de la popularidad de Uribe y proyectando la idea de que él sería Uribe III. Pero el martes, por primera vez, Santos mostró públicamente su desacuerdo con Uribe.

Aunque Santos se ha referido siempre a Uribe como un gran presidente, sus principales reformas han ido en contravía de las políticas de su antecesor. Como dijo Héctor Osuna, “la política de Santos ha sido felicitar a Uribe por todo lo que hizo, pero hacer todo lo contrario”. La ley de víctimas, por ejemplo, ha sido apoyada por Santos pese a que Uribe se opuso a ella. Algo parecido pasa con las leyes de tierras, de regalías o del primer empleo. Además, inició una política exterior de acercamiento a Venezuela que le puso los pelos de puntas a muchos. Con todo eso fue marcando distancias, pero sin realizar ninguna declaración pública contra Uribe.

Quizás la acción de Santos que más alejó al expresidente fue la presentación de una nueva terna para Fiscal, un paso que fue interpretado por los uribistas como una traición al expresidente pero que el gobierno hizo saber que había sido consultado con Uribe. Sin embargo, con el cambio de terna y sin un Fiscal ‘amigo’, se aceleró el tema del asilo de Maria del Pilar Hurtado, y Uribe indirectamente atacó al gobierno de Santos, al decir que en Colombia no había garantías para un juicio justo. Y lo hizo públicamente.

Aún hoy, en sus declaraciones en una rueda de prensa que son el primer signo público de ruptura, Santos fue muy cuidadoso. Primero, no mencionó directamente a Uribe, ni lo atacó. Se limitó a defender al Estado colombiano. Dijo que “Colombia es una democracia que funciona, y las democracias que funcionan les dan garantías a sus ciudadanos, garantías de todo tipo” y que “Tenemos una democracia donde se respeta la independencia de los poderes. Cada poder ejerce su propio poder en forma independiente, hay una armonía entre los poderes, y es lo que determina la eficacia de una democracia”. La frase que respondió más directamente a las declaraciones de Uribe fue que “nadie puede sostener ante un tercer país que aquí no hay garantías suficientes para ser juzgado debidamente”. Con ella manifestó su desacuerdo con Uribe, pero luego dijo que “Lo único que puedo decir frente a mi relación con él, es que es una relación basada en la gratitud, en la amistad y en la admiración”.
 

Armando Benedetti

Armando Benedetti: “Estoy del lado de quienes creen que sí hay garantías”

El presidente del Congreso, uno de los más fieles uribistas entre quienes ocupan una curul en el Capitolio, el mismo que organizó las primeras reuniones políticas del expresidente Álvaro Uribe cuando volvió a Colombia, hoy no le dio la razón.

Benedetti se convirtió en el principal alfil del expresidente en su intento por no perder su poder político y su injerencia en los temas nacionales. Fue él quien convocó a las bancadas de la Unidad Nacional para que se reunieran con el exmandatario en la sede de Sispol. Incluso, los menos uribistas estuvieron allá por invitación de Benedetti, como el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, a quien Uribe le contó lo que él quiere de la Ley de Tierras.

El futuro político de Uribe -antes de hoy- ha sido moldeado en reuniones con los uribistas “pura sangre” y allí siempre ha estado Benedetti. De hecho, él mismo fue quien le pidió a Uribe que, a partir de enero de 2011 y con miras a las elecciones territoriales, asumiera la Presidencia del Partido de la U.

Pero hoy, en un comunicado de prensa, dijo que en Colombia “sí hay garantías para las personas investigadas y procesadas por la justicia”. Y criticó al gobierno panameño por no haber dado aviso sobre la solicitud de asilo de la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado.

Aunque por supuesto no quiso “casar pelea” directa con su jefe natural y por ello le dio la razón en que se ha “querido hacer política con la justicia”.

Y puntualizó en su comunicado, que publicó en twitter, que “Yo veo al Expresidente Uribe diciendo que con la justicia están haciendo política y al Presidente Santos respondiendo desde la institucionalidad al decir que es Presidente de un Estado de Derecho y de un país que se llama Colombia. Por lo tanto no puede decir sino que hay garantías y yo también acompaño esa posición”, concluyó.
 

Alejandro Ordóñez

Procurador: Uribe cometió una “ilimitada imprudencia contra la institucionalidad” 

El Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, escribió una dura carta contra el expresidente Uribe. Le exigió guardar “la compostura propia de un expresidente”, le dijo que había cometido una “ilimitada imprudencia contra la institucionalidad” y le espetó haber utilizado indebidamente su calidad de exmandatario para enlodar a la Procuraduría sin fundamentos.

Ordóñez es un abogado y político conservador que siempre había sido visto como aliado de Uribe. No sólo porque lo haya elegido un Congreso uribista, sino porque era el candidato que apoyaba el entonces presidente para Procurador. Mientras Uribe fue presidente, Ordóñez no tomó decisiones disciplinarias importantes contra sus funcionarios. Por ejemplo, aún se debate su decisión de declarar inicialmente disciplinariamente inocentes por la yidispolitica a Diego Palacio y Salas Pretelt. Y, sobre todo, conceptuó ante la Corte Constitucional que la ley convocatoria del referendo para la segunda reelección de Uribe debía ser declarada exequible.

Aunque su carta de hoy sorprende, Ordóñez se había venido desmarcando de Uribe. La apertura de investigación a Andrés Felipe Arias o la inhabilidad por las chuzadas a Bernardo Moreno, Jorge Noguera y María del Pilar Hurtado son prueba de este distanciamiento. Lo nuevo es que se haya hecho una declaración pública en la que regaña a su antiguo aliado político. Y que se puede leer como un mensaje en el que Ordóñez le dice a Uribe que no es su títere ni le va a cuidar las espaldas.