Las Extraterrestres

Las Extraterrestres
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Un libro proteiforme

enfermo, bailarín, hisérico.

Un pasanervios.

Una colección de transformaciones:

en el cuerpo, en el lenguaje, en la página, en la vida.

Después del fin, la pregunta, la dificultad, el post-scriptum, la página en blanco, el conjuro. Para mí, las ganas de continuar. Ojalá las extraterrestres fueran una saga, una historia interminable; una lengua bifurcada que ataca cada pupila y enciende la llama del entendimiento.

O que apaguen la razón para siempre.

La lectura de estas páginas desbordantes lleva a una especie de disolución del yo, el relato se completa con el ardor en la retina, hay un diálogo con las muchas otras que se despliegan en la relatora, la narradora.

Es un relato del fin del mundo, de la hecatombe; una crónica sin amo, la negación de la utopía y el descubrimiento de una épica antihéroe. Sin protagonista, se rompe en fragmentos la construcción masculinista del mito fundacional.

Juliana Borrero escribe, compone y dibuja un holocausto de la sencillez, se sale de los patrones y se inventa matrones y matrices de complejidad. Este cuento no ha sido contado porque es temido. El poder del cuerpo que puede decidir sobre la continuidad de la vida de la especie, de la munda.

Otra munda es posible.

Para que nazca la libertad, se tiene que quemar la epopeya patriarcal; que los guerreros aúllen de dolor mientras las alienígenas se roban las palabras y las vuelven rompecabezas, que se rompan todas las cabezas.

“En el fin del mundo, el indio ya tiene demasiada tierra”

En Las Extraterrestres, el mundo ya está muerto, calcinado, apasado, sabe a final y a renacimiento. Se conjugan fuerzas para la concepción de la libertad. Se paga un alto precio por un viaje insospechado. Una aventura: habitar constelaciones de seres rapaces, volverse una de ellas.

“Permitir que las palabras hagan su trabajo. No el de la narración, el de la subversión”

No tenemos un hilo conductor, nos podemos perder en la inmensidad de esta breve historia. La que nos conduce es una cola, hecha de peluche, que gira y se convulsiona al ritmo del vientre frenético de una cuerpa indómita.

Seis cantos que hacen eco a los círculos de cierto poeta florentino; ¿cuál era su nombre? Se perdió con nombre y todo en el círculo más bajo; no tiene cabida en este autorretrato que explota.

La materia son las palabras pero en su calidad de restos y girones de seres enterrados hace milenios. Cada canto, un-a manifiesto-a. Un ciclo que va dando lugar al vórtice de monstruas que habitan este mundo en constante destrucción.

“Hermanas, si estais ahí, dadme una señal”


Juliana Borrero Echeverry es escritora colombiana, traductora literaria e investigadora del lenguaje y el cuerpo. Su escritura explora lo que sucede cuando se pasa de la prosa del relato a la escritura desde el cuerpo, las posibilidades de la literatura expandida y las dimensiones performativas del texto literario.

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LAS EXTRATERRESTRES. 2021. Juliana Borrero Echeverry. Bogotá: Cajón de Sastre.

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