Así fue el show de la reapertura, desde ambos lados de la frontera

Así fue el show de la reapertura, desde ambos lados de la frontera
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Gusavo

Al centro del puente fronterizo Simón Bolívar, el más importante en la frontera colombo-venezolana, llegó la delegación venezolana de primera, a ensayar su coreografía. Sobre las ocho de la mañana, cuando ya habían restringido el paso peatonal de lado y lado, Yepfri Arguello, el hombre de prensa y maestro de ceremonias del gobernador del Táchira Freddy Bernal, empezó a darle indicaciones a su jefe. 

Le explicó en qué orden iban a entrar, dónde iban a estar los periodistas y quiénes estarían a su lado para encabezar la reapertura comercial de la frontera entre Colombia y Venezuela.

Una vez repasó su papel, Bernal se acercó hasta las vallas de Migración Colombia para que los periodistas pudieran fotografiarlo pero no entrevistarlo.

“No voy a ceder a las provocaciones de los periodistas”, dijo mientras sonreía.

Bernal es un chavista vieja guardia que participó en el fallido golpe de Estado de Chávez contra Carlos Andrés Pérez en el 92 y fue comisario general del Sebin, el servicio de inteligencia del régimen acusado de torturar a la oposición. Hoy es el hombre fuerte del chavismo en el Táchira.

A la espera de Petro

Ya eran las 9 y 15 de la mañana, a tan solo 15 minutos de la hora prevista para que iniciara el evento con la llegada del presidente Gustavo Petro. Después de un fin de semana de versiones cruzadas del ministro de Transporte, Guillermo Reyes, que aseguró que estaría presente, de la jefatura de prensa del mismo Petro que lo desmintió y que finalmente hoy a las 6 de la mañana resultaron confirmando.

De modo que la Policía Metropolitana de Cúcuta, que tenía previsto un pie de fuerza de 70 hombres, ante la visita presidencial desplegó cerca de 500 agentes por las inmediaciones del puente Simón Bolívar y el barrio La Parada. 

En el punto del cruce fronterizo suele reinar el caos en el espacio público. Con vendedores informales en las calles, y jóvenes venezolanos correteando taxis buscando que quien venga de pasajero los contrate como maleteros para ayudarlos a pasar su carga por el puente o por las trochas. Que están a escasos metros de la parada, custodiadas por el ELN, miembros de bandas criminales y policías y guardias corruptos.

Pero hoy a todos los mandaron “ a guardar” durante el evento, tal y como nos comentaron dos vendedores que estaban detrás de las vallas de seguridad como espectadores.

Con la indefinición sobre la visita de Petro, el fin de semana se aguó un encuentro de parlamentarios colombianos y venezolanos en Cúcuta. Según nos dijo una fuente de la región que tiene cómo saberlo, sin la confirmación de la visita tanto de Maduro como de Petro, el evento perdió importancia.

Aún así, hoy al acto protocolario llegaron varios alcaldes y congresistas, tanto de la región, como del petrismo. Varios mojaron prensa mientras se estiraba la espera del Presidente que finalmente no llegó a la hora citada.

Allí estuvieron Gloria Florez, presidenta de la Comisión Segunda, encargada de las relaciones exteriores, que le habló a los medios tanto colombianos como venezolanos agolpados en el puente, y el senador César Pachón, que llegó con un señor cargando un bulto de papa al hombro. También estuvieron la senadora Sandra Jaimes y los representantes por Bogotá Gabriel Becerra (que es oriundo de Norte de Santander y está buscando hacerse visible en la región). Y por Santander, Mary Anne Perdomo, la que resultó congresista por carambola

Hasta llegó Alfredo Saade, el excandidato del Pacto Histórico que se autoproclamó enviado de Petro en la frontera.

Aunque los ministros de Transporte, Comercio, el Canciller colombianos y el embajador venezolano Felix Plascencia llegaron desde las 9 de la mañana a las instalaciones del Centro Fronterizo (Cenaf), ninguno dio declaración a medios.

“Aquí el único importante es el presidente Petro. Él es la estrella”, le dijo Umaña a su jefe de prensa cuando le pedía que no permitiera el ingreso de periodistas al Cenaf, donde aguardaron por el Presidente.

Sin embargo, el embajador Benedetti, sí dio un par de declaraciones al llegar, focalizado en la importancia de la reactivación comercial:

“Me imagino que me va a preguntar por los derechos humanos y Maduro, etcétera, etcétera y yo lo que quiero significar con eso es que los derechos humanos no son solamente los civiles y los políticos. Son también los económicos y los sociales”, dijo Benedetti.

Así fue el show de la reapertura, desde ambos lados de la frontera
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Embajador Armando Benedetti

En la reapertura el foco es el comercio

Para el Gobierno Petro, el principal objetivo de la reapertura es la reactivación comercial y los problemas de seguridad han quedado rezagados. No fue sino hasta el sábado que los ministros de Defensa de ambos países se reunieron por primera vez. Y tal y como dijo Iván Velásquez a Caracol Radio esta mañana, fue una reunión protocolaria y aún no hay estrategias de seguridad binacional siquiera en planeación.

Mientras Benedetti se reunía con la delegación de Gobierno en el Cenaf, el gobernador Bernal y su séquito se devolvieron hacia el edificio de la Aduana de San Antonio del Táchira para resguardarse del sol y el calor intenso.

A punto de llegar al edificio de la aduana, Bernal saludó a oficiales del Ejército y la Policía venezolana y se detuvo a felicitar a Mónica Pachón, la presidenta de la Cámara de Comercio de Ureña, uno de los municipios venezolanos fronterizos. “Tú creíste cuando nadie más lo hacía”, le dijo Bernal a Pachón.

Del lado colombiano, el gobernador de Norte de Santander, Silvano Serrano, le dijo algo muy similar al empresario Carlos Luna, presidente del Comité Intergremial de Norte, cuando se saludaron. “Lo logró, lo logró usted. Los luchadores de esto son ustedes”, le dijo Serrano a Luna mientras lo abrazaba sonriente.

Tanto Pachón como Luna fueron voceros de la crisis del comercio fronterizo tras el cierre de la frontera en 2015, que se agudizó con la ruptura diplomática en 2019. Como cabezas de los gremios empresariales del Táchira y Norte de Santander, mantuvieron canales institucionales de comunicación durante los momentos más álgidos del conflicto diplomático.

Hacia las nueve y media, el revuelo de los periodistas venezolanos y la hilera de toyotas blancas anunciaron la llegada de Hipólito Abreu, ministro de Industrias y Producción Nacional de Venezuela.

Durante ese trayecto una mujer que caminaba hacia San Antonio increpó a Bernal y le preguntó por el restablecimiento del paso de carros particulares por la frontera. “Esta caminata nos tiene cansados”, le gritó. Por ahora, y como se lo han dicho a La Silla funcionarios en Cúcuta, esa medida va tomar por lo menos otros dos meses.

Luego llegó el ministro de Transporte venezolano, Ramón Velásquez Araguayán. Abreu y Araguayán, dos funcionarios poco mediáticos, fueron los representantes de Maduro en el evento. Aunque las credenciales de prensa que entregaron del lado venezolano tenían la cara de petro y maduro, finalmente el mandatario del vecino país no llegó.

“No creo que esos ministros tengan especial relevancia en el chavismo. No son Tarek El Aissami (ministro de Petróleo venezolano)”, le dijo a La Silla Txomin Las Heras, presidente de la Asociación Diálogo Colombo Venezolano. Para él, que Maduro no llegara es muestra de que el camino para la normalización de las relaciones aún es largo.

El único visible del chavismo era el mismo Freddy Bernal. Justamente él fue quien, una vez se anunció el evento de hoy, dijo que iba a ser algo más “protocolario”. Un acto simbólico, que del lado venezolano, aprovecharon al máximo.

El show chavista en San Antonio

Las personas en el lugar eran por lo general seguidores de los políticos locales invitados al evento. Decenas de personas portaban camisetas rojas con el nombre de Sandra Sánchez, la alcaldesa de San Antonio, o de Jhon Carrillo, alcalde de Ureña.

Ayer en la tarde en Venezuela instalaron una carpa de “Barrio adentro”, un programa del chavismo que presta servicios médicos a los sectores populares de Venezuela. Durante toda la mañana vacunaron y dieron atención primaria a las personas que pasaron por el lugar.

Diagonal a la carpa, estaban abiertas de par en par las puertas del parqueadero de la aduana. En su interior, los camiones venezolanos cargados de acero que iban a cruzar el puente con dirección a Colombia. 

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camiones venezolanos que pasaron la frontera hacia Colombia.

El primero tenía una enorme bandera venezolana que atravesaba todo el frente del camión y una decoración con bombas de colores amarillo, azul y rojo en el techo. Los conductores ondeaban pequeñas banderitas de Venezuela en papel que fueron repartidas a todas las personas presentes a ese lado de la frontera. Y mientras salían del parqueadero y se estacionaban en dirección al puente Simón Bolívar sonaban los pitos de los camiones y el estruendo de la pólvora lanzada por la organización.

Frente los camiones colmados de banderas, un señor de boina roja cantaba para una de las cámaras de Venevisión “La guerra de petróleo”, de Alí Primera, un músico venezolano y activista político de izquierda: “El Orinoco y el Magdalena se abrazarán entre canciones de selva. Y tus niños y mis niños le sonreirán a la paz”. Unos metros más adelante se alzó la carpa donde se sentó Freddy Bernal, los ministros Abreu y Velásquez Araguayán y el resto de la comitiva.

Sin tanta efusividad, en las afueras del paso fronterizo colombiano había una delegación petrista de Norte de Santander de unas veinte personas vitoreando al presidente. “Qué viva Gustavo Petro, Qué viva el Pacto Histórico”, gritaban algunos.

Un hombre vestido de Simón Bolívar alzó una espada de plástico junto a una tela de más de 10 metros de largo, estampada con las banderas de Colombia y Venezuela unidas por un remiendo.

Junto a ellos estaban parqueados los dos camiones colombianos que iban a protagonizar la reapertura. Carlos Flórez, uno de los conductores le dijo a La Silla que una vez allá, no sabía que iba a hacer. “Llevamos siete años sin pasar, imagínese”, dijo.

Hasta hoy había confusión sobre los horarios en los que iba a pasar el transporte de carga, pues se había anunciado que sería de noche. Pero, según dijo el ministro de Transporte venezolano, Ramón Velásquez, se hará en los horarios de 10 de mañana a 6 de la tarde.

Un apretón de manos, una foto y una rosa blanca

Faltando 15 minutos para las 11 de la mañana, empezó a correr la voz que anunciaba al fin la llegada del presidente Petro. La comitiva de alcaldes, políticos, funcionarios colombianos, empezó a caminar hasta la mitad del puente, donde decenas de periodistas de todo el mundo estaban con sus cámaras esperando al rayo del sol desde las nueve de la mañana.

Finalmente, a las 11 y 18 de la mañana en Colombia, ya el mediodía en Venezuela, Petro y la comitiva del gobierno venezolano se encontraron en la mitad del puente fronterizo. Se saludaron por unos minutos, en medio del tumulto de militares y policías de ambos países.

Se acomodaron en la acera del puente opuesta a los periodistas, con rosas blancas en la mano. Parados justo en la mitad del puente, Petro y sus ministros del lado colombiano y los ministros y delegados venezolanos de su lado.

La banda militar venezolana tocó el himno de Colombia y la banda militar colombiana tocó el de Venezuela. Petro y el ministro de Transporte de Venezuela se apretaron de manos y sonrieron unos minutos para las fotos. Luego aplaudieron el camión venezolano que pasó a Colombia con dos cargas de hierro. Quince minutos después el camión colombiano que pasó a Venezuela con insumos médicos.

Y sin ningún pronunciamiento conjunto, cada uno se fue a dar su respectiva rueda de prensa en su territorio.

En Colombia el único que habló fue Petro. En un discurso de once minutos en lo que declaró como “un día histórico para América”, dejó claro que su interés es que Colombia encuentre en suramérica nuevos horizontes de comercio exterior en el continente.

“Venezuela ha pedido su ingreso a la comunidad andina y lo mismo ha hecho la república de Chile. Un poco más lejano se encuentra la república de Argentina. Si diéramos ese paso creo que Colombia estaría construyendo su plataforma de progreso económico más importante después de su propio mercado interno”.

De vuelta a San Antonio, el ministro de Transporte, Velásquez Araguayán, habló con medios por 15 minutos, refiriéndose a asuntos técnicos de la reapertura. Luego de eso, el gobernador Bernal tomó el micrófono y dio un discurso sobre la “resistencia” venezolana frente al “bloqueo comercial”: “Hemos ganado la guerra de los puentes. Y hemos resistido a Estados Unidos, que quiso utilizar a Colombia como una base de operaciones para su guerra económica”, dijo.

De ambos lados se cantó victoria. Mientras para Petro gana la frontera y el comercio con América Latina, para el régimen de Maduro se trata de una victoria política que le ayuda a romper el aislamiento. 

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