El nuevo cargo de Musa en el agro

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La dirección de bienes públicos rurales, uno de los cargos claves en el Ministerio de Agricultura de Aurelio Iragorri y un puesto fundamental para el posconflicto en el caso de que se firme un acuerdo de paz, está a punto de quedar en manos de un ahijado del senador cordobés Musa Besaile. La hoja de vida del ingeniero civil Héctor Julio Álvarez ya fue publicada en la página de Presidencia, un requisito previo al nombramiento.

La dirección de bienes públicos rurales, uno de los cargos claves en el Ministerio de Agricultura de Aurelio Iragorri y un puesto fundamental para el posconflicto en el caso de que se firme un acuerdo de paz, está a punto de quedar en manos de un ahijado del senador cordobés Musa Besaile, uno de los grandes aliados de la reelección de Santos.

Se trata del ingeniero civil Héctor Julio Álvarez, que es asesor de Besaile en el Senado desde septiembre pasado y fue secretario de Infraestructura de Córdoba durante 2012, como ficha del senador en la gobernación de Alejandro Lyons. De hecho, Álvarez apoyó públicamente su campaña al Senado el año pasado (tras la cual fue el segundo congresista más votado del país), especialmente en su natal Chinú:

Besaile fue uno de los dos grandes electores de la U en las elecciones pasadas y uno de los que ‘salvó’ la reelección de Santos: solo en Chinú, sacó más del 27 por ciento de los votos totales al Senado y su partido, La U, obtuvo más de la mitad.

Antes de llegar al Senado con Besaile, Álvarez fue contratista de varias entidades públicas en Córdoba, incluyendo las regionales del Invías y el Sena. Y recientemente ha sonado como candidato a la alcaldía de Chinú, en parte por su cercanía a Besaile y en parte porque también tiene buenas relaciones con la familia Álvarez Amaris, que ha puesto concejales, alcaldes e incluso un representante a la Cámara gracias a su poder en ese municipio.

Pero todo parece indicar que llegará a esa dirección del nuevo viceministerio de desarrollo rural, que es clave para aterrizar los acuerdos de La Habana. Una parte central del acuerdo agrario es la implementación de los planes de desarrollo con enfoque territorial, que incluye la ejecución de la infraestructura que falta -como distritos de riego- para que los campesinos puedan mejorar su productividad y también toda la política de vivienda rural.

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