Zuluaga pica en punta dentro del uribismo, pero sin el camino despejado

Zuluaga pica en punta dentro del uribismo, pero sin el camino despejado

Tras solo seis días de campaña oficial, Oscar Iván Zuluaga se convirtió en el primer precandidato del Centro Democrático en conseguir una adhesión. “Usted es la persona indicada”, le dijo en un video promocional la senadora Paola Holguín, quien también había dicho que quería aspirar a la Presidencia, tiene grupo político propio en Antioquia y es la segunda votación más alta del Senado uribista. 

Así, Zuluaga marcó el camino que emprenderá para llevarse el aval del uribismo: quiere tener un consenso interno alrededor de su nombre, basado en sus credenciales políticas pasadas de exministro y excandidato que ya ganó una vuelta presidencial en 2014, frente a Juan Manuel Santos, con más de 7 millones de votos.

Además del apoyo de Holguín, otros cinco nombres importantes del partido también lo acompañan. Pero, al inicio, y sin que Álvaro Uribe haya trazado aún cuál será el mecanismo para escoger candidato del partido, otros precandidatos no están dispuestos a adherirse sin competir. 

La senadora María Fernanda Cabal, el representante Edward Rodríguez y el exviceministro Rafael Nieto le dijeron a La Silla que seguirán en su candidatura hasta el final. 

Ante estos competidores el nombre de Zuluaga arranca con muchos más apoyos dentro del partido. “Es un candidato decoroso”, dice Camilo Rojas, asesor político de campañas de derecha. Uno que, si logra la candidatura del Centro Democrático, de todas formas tendría que medirse en una consulta de centro derecha en marzo, con posibles figuras como Enrique Peñalosa, Federico Gutiérrez y Dilian Francisca Toro.

Y ahí, ante el reto de ser el sucesor del uribismo después de Iván Duque, Zuluaga no envía un mensaje de renovación. Según Rojas, “tiene el enorme desafío de emocionar a la gente y de mostrarse novedoso cuando ya no lo es”.

Y más que la militancia uribista, eso es lo que tendrá que evaluar el expresidente Uribe, la voz fundamental para escoger candidato, y quien ha dicho que solo empezará a meterse luego de que en el Congreso se apruebe la reforma tributaria del Gobierno Duque. 

Aplanadora de inicio, pero sin unificación total

La aspiración de Zuluaga era un secreto a voces al interior del Centro Democrático. Si bien había decidido volver al ruedo público durante la crisis del paro nacional, solo hasta el jueves pasado, en el foro de empresarios de la Andi, oficializó que entrará a la competencia.

Fue una decisión calculada, y que, según nos dijo, no consultó primero con Uribe. Lo hizo frente a un grupo que ya conoce, los empresarios, hablando del tema que domina, el económico. Presentó una propuesta basada en la creación de 2 millones de empleos formales, a través de una nueva reforma tributaria, otra pensional y otra laboral.

El aterrizaje oficial en la campaña produjo los primeros efectos. El más sonoro, el de ayer, con la adhesión de la senadora Holguín, también estaba calculado. “Hace una semana la invité a desayunar, a mi casa, con Juan Espinal (representante a la Cámara) y mi señora que la admira mucho”, nos relató Zuluaga.

Según nos dijeron ocho senadores y dos directivas del partido, el nombre de Zuluaga tiene tracción dentro de la bancada, principalmente por su experticia política.

A diferencia de otros candidatos como Cabal, Rodríguez y Nieto, Zuluaga ha hecho todo el curso político. Fue concejal, alcalde, senador, ministro y candidato presidencial. 

Además Zuluaga tiene el aura en el uribismo de ser víctima de la justicia, tras dos sonados casos derivados de la campaña de 2014. Uno, por la supuesta hackeada al Gobierno Santos durante los diálogos de paz; y otro por las pruebas que el entonces fiscal Néstor Humberto Martínez dijo que tenía sobre la entrada de plata ilegal de la corrupta multinacional Odebrecht a esa campaña.

Por ambos casos, la justicia exoneró a Zuluaga y a su hijo, David. 

“Mal que bien Óscar Iván es un tipo tranquilo, reposado, sereno, con profundo conocimiento del Estado y no llega a inventarse qué hacer, sino que ya ha ejecutado”, nos dijo un directivo uribista que habla constantemente con Uribe y pidió no ser citado para hablar con tranquilidad.

Además de Holguín, Zuluaga ya tiene el apoyo cantado de otros senadores como Ciro Ramírez, Ernesto Macías, María del Rosario Guerra y de los representantes Juan David Vélez y el caldense Fernando “Chano” Gómez. 

Incluso quienes no han definido su postura reconocen que su llegada “le pone peso a las candidaturas que estaban muy tibias”. Así nos lo dijo el senador Jhon Harold Suárez. Él, junto con los senadores Gabriel Velasco, Carlos Meisel, Amanda González, Nicolás Pérez y Alejandro Corrales, hace parte del grupo de senadores primíparos del uribismo, que decidieron unirse para tener posiciones unificadas, como la candidatura uribista. 

Pero la aplanadora inicial no significa la adhesión total. Si Duque era el uribismo 2.0, no parece que Zuluaga pueda ser el 3.0. Tampoco parece que la renovación sea lo que buscan los militantes uribistas.

Según la última encuesta de Invamer Zuluaga tiene el 41 por ciento de intención de voto dentro del partido. Otras alternativas no han tenido tracción. La misma encuesta preguntó por Paloma Valencia, Carlos Felipe Mejía y Margarita Restrepo, Edward Rodríguez y María Fernanda Cabal; además del exviceministro Rafael Nieto.

Valencia no ha concretado la aspiración. Mientras que Restrepo y Mejía –rival político de Zuluaga en Caldas– no han pasado de los anuncios. 

Pero el caso es diferente con Cabal, Nieto y Rodríguez. Una muestra de que Zuluaga tendrá que competir. 

En voz baja algunos congresistas reconocen que frente a esas aspiraciones, Zuluaga no parece novedoso. “Yo quiero a alguien fresco, distinto”, nos dijo un representante. “No me parece que sea el momento para presentarle al país un refrito como Zuluaga”.

Durante los últimos meses la percepción dentro del partido es que Cabal ha ganado reconocimiento en un sector del ala extrema del uribismo. Ese que considera a Duque como un tibio que no cumplió las promesas con las que llegó a la Casa de Nariño en los hombros de Uribe.

“Su posición un poco más distante a Duque de alguna manera la hace ganar unos adeptos que están con ella a ultranza”, reconoció el senador Suárez. “Ha cogido una fuerza que no se puede negar y nos favorece y a Uribe le gusta”. Otra congresista, nos dijo que “hay que ver si su crecida dentro de las bases es solo por el paro o va más allá”.

De hecho, cuando Zuluaga le dijo a El Tiempo que respetará el Acuerdo de Paz, un sector que apoya a Cabal dentro del partido lo criticó. Eso generó un rifirrafe en Twitter entre el senador Macías y el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, pareja de Cabal y directivo del Centro Democrático.

Aunque tres congresistas nos insistieron que la senadora Cabal está en campaña para ganarse la cabeza de lista del Senado para 2022, que definirá Uribe, la senadora nos dijo que “ni he pensado en esa posibilidad”. De hecho, dice que tiene una conversación pendiente con el expresidente para reiterarle esa aspiración.

Según Cabal, independientemente de la presencia de Zuluaga en el partidor, la clave será que el que quede cumpla los principios uribistas, en clara referencia a su molestia con Duque. “Tiene que haber compromiso serio, no que lleguemos unidos y después chao”.

A su turno, Nieto y Rodríguez seguirán en carrera. En el Centro Democrático sorprende que Edward Rodríguez siga aspirando. “Yo creía que él estaba en campaña por tener un lugar en la lista”, nos dijo un congresista que pidió no ser nombrado para evitar peleas internas. “Pero realmente cree que podrá ser presidente”.

El representante nos dijo que arrancará una segunda gira nacional. En un tono similar nos habló el precandidato Nieto.

Así, Zuluaga de entrada no emocione tiene a su favor que por su carácter conciliador, podría tender puentes con otros sectores de la centro derecha y derecha, algo que a Cabal o Nieto se le dificultarían, justamente por sus posturas políticas.

“Mi propósito es tener una candidatura fuerte, con visión de país clara. Y llegar a una consulta interpartidista, así como en marzo de 2018”, nos dijo Zuluaga.

Lo ven como quien pueda hacer alianzas con los otros candidatos de la centro derecha, una visión subraya que el uribismo llega a las presidenciales sin la pretensión explícita de poner al candidato, y abierto a una coalición que llegue a la segunda vuelta en 2022 a enfrentar a Gustavo Petro.

“Él puede aglutinar al partido, incluso a los de extrema derecha, por una razón clara y es no dejar que gane Petro”, nos dijo el senador Ramírez. 

Pero para llegar hasta allá además de tener apoyos se requiere un punto clave: el guiño de Uribe, que nada que llega.

El guiño de Uribe, aplazado

Luego de su discurso ante la Andi, Zuluaga recibió la llamada de Álvaro Uribe. Según nos dijo el exministro, el expresidente le felicitó por sus propuestas económicas y sociales. Así mismo, volvieron a hablar ayer, tras la controvertida entrevista que Uribe dio desde su finca a la Comisión de la Verdad.

Pero en ninguna de esas comunicaciones Uribe le dio el guiño. Uno que es clave, como lo sabe Zuluaga por experiencia propia. En 2013 Uribe se movió para que fuera él, y no Pacho Santos el candidato durante una controvertida convención uribista. Y en 2017, se movió para dejarlo por fuera, con una carta dramática en la que le pidió dar un paso al costado mientras enfrentaba sus líos judiciales.

En esta campaña Uribe dio la orden a la bancada, cumplida a medias, de aplazar esa discusión hasta que el Congreso apruebe la reforma tributaria del Gobierno. Esa discusión es clave para el Centro Democrático, porque es desde el mecanismo de selección que Uribe comienza a dar guiños.

Por ahora, estaría descartada una consulta interna, que es la que ha apoyado Zuluaga, porque la Registraduría ya puso el plazo de que tendrían que ocurrir en noviembre, y no habría tiempo, ni inmunidad de rebaño, para hacer foros regionales para que la gente conozca a los candidatos. 

Fue descartada además la propuesta de Rafael Nieto de que los que aspiren a la Presidencia no lo hagan para el Congreso. La negaron los precandidatos congresistas. Así que por ahora, podría ser una encuesta abierta, como en 2018.

Según como arranca Zuluaga, frente a los candidatos que ya están en el partidor, es difícil ver cómo podría perder con este mecanismo. Pero en el Centro Democrático termina contando sobre todo la opinión de uno. La de Uribe.

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